miércoles, 17 de agosto de 2011


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Los precios mundiales de los alimentos están altísimos y al combinarse con la constante volatilidad, dejan en riesgo permanente a los más pobres del mundo en desarrollo, según la Alerta sobre precios de los alimentos publicada por el Grupo del Banco Mundial.

De acuerdo al informe, la emergencia que vive el Cuerno de África se debe a la prolongada sequía, especialmente en zonas afectadas por conflictos y desplazamientos internos como Somalia, pero la situación empeoró debido a los precios de los alimentos que casi alcanzan los niveles récord de 2008.

En los últimos tres meses, aproximadamente 29.000 niños menores de 5 años han fallecido en este país y otros 600.000 están en riesgo en la región dada esta crisis permanente que pone en peligro las vidas y las formas de sustento de más de 12 millones de personas.

"Como en ninguna otra parte, la carestía de los alimentos, la pobreza y la inestabilidad están interactuando en el Cuerno de África para generar enorme sufrimiento", sostuvo el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. "El Banco Mundial entrega ayuda a corto plazo mediante las redes de protección para los pobres y vulnerables en países como Kenya y Etiopía, además de apoyo a mediano plazo para la recuperación económica.

No obstante, proporcionar respaldo de largo aliento es fundamental para mejorar la resistencia a las sequías y adoptar prácticas de cultivo adaptadas al clima".

La Alerta sostiene que los precios mundiales de los alimentos a julio de 2011 siguen considerablemente más altos que hace un año; en general, se mantienen en 33% por sobre el valor del año pasado. Los productos que más aportan a estos índices son el maíz (alza de 84%), el azúcar (62%), el trigo (55%) y el aceite de soja (47%).

Los precios del petróleo están un 45% por encima del nivel de julio de 2010, situación que afecta los costos de producción y el precio de los fertilizantes, los que aumentaron en 67% durante el mismo período. Entre abril y julio, los precios se estabilizaron más o menos en 5% por debajo de la reciente alza registrada en febrero de este año debido a bajas modestas en los cereales, grasas y aceites, y en otros alimentos como la carne, las frutas y el azúcar. No obstante, los precios de algunos productos básicos siguieron inestables durante ese período.

Por ejemplo, el maíz y el trigo cayeron en junio y luego subieron durante la primera mitad de julio. El precio del arroz bajó entre febrero y mayo, pero desde entonces registra alzas.

"Que los precios de los alimentos sigan altos y las reservas bajas indica que aún seguimos en una situación peligrosa, donde los más vulnerables son los menos preparados", dijo Zoellick. "Mantenerse en alerta es fundamental dada la incertidumbre y volatilidad que impera hoy en día. No existe protección".

El informe –de carácter trimestral- advierte sobre la necesidad de estar atentos puesto que las bajas provisiones de alimentos y la inestabilidad esperada en el precio del azúcar, el arroz y los productos derivados del petróleo podrían tener efectos inesperados en estos precios en los próximos meses. Es probable que la incertidumbre de la economía mundial combinada con la situación política de Oriente Medio y Norte de África mantenga la volatilidad de los precios del petróleo a corto plazo, agregó.

Los precios nacionales de los alimentos continúan inestables. Por ejemplo, el maíz subió más de 100% en los mercados de Kampala, Mogadishu y Kigali en los 12 meses hasta junio, mientras que el precio del maíz cayó en 19% en Puerto Príncipe y Ciudad de México. En medio de estas grandes fluctuaciones, los precios nacionales de productos básicos aumentaron abruptamente en varias regiones en el último trimestre, particularmente en América Central y del Sur y África oriental. El informe también plantea que las alzas sostenidas de estos precios están haciendo subir la inflación en varios países, entre ellos Etiopía y Guatemala.

En Somalia, los precios de los cereales de producción local han continuado aumentando en todas las áreas desde octubre de 2010 y ahora superan los niveles máximos de 2008. Los precios de los dos productos básicos más importantes que se cultivan en el país, el sorgo rojo y el maíz blanco, subieron en hasta 240% y 154%, respectivamente. Por su parte, los productos importados como el arroz, el azúcar, la harina de trigo, el aceite vegetal y la gasolina, también están más caros que hace un año.

De los 3,7 millones de personas afectadas por la crisis en Somalia, 3,2 millones están en situación crítica y 2,8 millones de estos viven en el sur del país. Los más perjudicados son los agricultores pobres, sin reservas y sin medios para comprar alimentos, así como los desplazados, dada su dificultad para conseguir comida. Los pobres que habitan en las ciudades sufren del alza en el costo de la vida y la caída de los ingresos.

El Grupo del Banco Mundial está aportando US$686 millones para salvar vidas, mejorar la protección social y promover la recuperación económica y la resistencia a la sequía entre los habitantes del Cuerno de África. En un comienzo, los fondos se destinarán a los más vulnerables mejorando las redes de seguridad. En los próximos dos años, el foco se pondrá en recuperar la economía para luego concentrarse en crear capacidad de adaptación a largo plazo ante las sequías, lo que incluye inversiones en reducción de riesgos de sequía y financiamiento del riesgo, así como prácticas agrícolas adaptadas al clima.

"Estamos intensificando nuestra acción para enfrentar esta crisis urgentemente", sostuvo Zoellick, quien desde principios de año ha abogado porque el Grupo de los Veinte (G-20) dé prioridad a la crisis alimentaria.

Durante la reunión de junio de los ministros de Agricultura del G-20 se acordó eliminar las prohibiciones a la exportación cuando se trate de ayuda alimentaria de carácter humanitario y usar pequeñas provisiones regionales de alimentos de emergencia para reabastecer las redes de seguridad nacionales. Los líderes también convinieron en mejorar la transparencia y la coordinación y en fortalecer los instrumentos de gestión del riesgo y las inversiones productivas. Por su parte, los jefes de Estado del G-20 se reunirán en noviembre para tratar estos temas.

Cómo el Grupo del Banco Mundial pone los alimentos en primer lugar

·Está aportando US$686 millones para salvar vidas, mejorar la protección social y promover la recuperación económica y la resistencia a la sequía entre los habitantes del Cuerno de África. Más de 12 millones de personas están afectadas por la crisis.

·A través de un producto de gestión de riesgos provisto por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), el primero en su tipo, permitirá una protección de hasta US$4.000 millones contra la volatilidad en los precios de los alimentos para agricultores, productores y consumidores de países en desarrollo.

·Mediante su Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos está dando apoyo por US$1.500 millones a unos 40 millones de personas.

·Está aumentando su gasto en agricultura a entre US$6.000 millones y US$8.000 millones al año, de los US$4.100 millones que entregó en 2008.

·Está ofreciendo respaldo al Programa Mundial para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés), creado por el Grupo del Banco Mundial en abril de 2010 a solicitud del G-20 con el fin de apoyar planes de seguridad alimentaria y agrícola liderados por los países y la promoción de inversiones entre pequeños agricultores. A la fecha, seis países y la Fundación Gates han comprometido unos US$925 millones durante los próximos tres años, habiendo desembolsado US$520 millones.

· Se está coordinando con los organismos de las Naciones Unidas (ONU) por medio del Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria y con organizaciones no gubernamentales.



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