Aunque no lo parezca, América Latina es la zona más activa del mundo
en la defensa de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales,
transgéneros e intersex (LGBTI). Eso obedece a la madurez y las
estrategias inteligentes que trenzó el movimiento LGBTI en varios de los
33 países de la región, aún dispar y compleja en […]
El artículo
Movimiento LGBTI latinoamericano saborea triunfos y va por más fue publicado originalmente en
IPS Agencia de Noticias.
Integrantes
de la compañía de baile Tropicana animan una sesión de la conferencia
de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e
Intersex para América Latina y el Caribe, en el balneario cubano de
Varadero. Crédito: Jorge Luis Baños /IPS
Por Ivet González
VARADERO, Cuba, May 10 2014 (IPS)
Aunque
no lo parezca, América Latina es la zona más activa del mundo en la
defensa de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e
intersex (LGBTI).
Eso obedece a la madurez y las estrategias inteligentes que trenzó el
movimiento LGBTI en varios de los 33 países de la región, aún dispar y
compleja en el respeto a la libre orientación sexual e identidad de
género, aseguraron activistas regionales a IPS en este emblemático
balneario cubano.
Las propuestas “más progresistas e interesantes” están lográndose en
el continente americano, dijo la mexicana Gloria Careaga, durante la VI
Conferencia Regional de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays,
Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (IlgaLac),
que se clausuró este sábado 10 en Varadero.
A la cabeza de los cambios más favorables están Argentina y Uruguay,
especificó la cosecretaria de la federación mundial fundada en 1978 y
con estatus consultivo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Los dos países del cono sur continental tienen leyes
antidiscriminatorias, matrimonio igualitario y permiten la adopción de
niños y niñas por parejas diversas.
Para Careaga, otros países con pasos claros son Brasil, Colombia y
México. También destacó avances en Cuba, donde fue delito la
“ostentación pública de la homosexualidad” hasta los años 90 y que ahora
ha hospedado la conferencia regiona, inaugurada el martes 6.“Hemos ido
cambiando. La lucha era al principio mucho más de victimización y
reclamo. Esa perspectiva fue ampliándose y renovándose. Ahora somos
sujetos y sujetas de derecho”: Pedro Paradiso
En general, el Caribe es la zona más atrasada de la región en materia de derechos de los LGBTI.
Actualmente, solo en dos países continentales se penaliza la
homosexualidad, Belice y Guyana, mientras que en nueve insulares
caribeños se consideran delito las relaciones entre personas del mismo
sexo, en especial la sodomía.
Antigua y Barbuda, Barbados, San Vicente y las Granadinas, Dominica,
Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y Trinidad y
Tobago imponen penas de entre 10 y 50 años de cárcel. Y Trinidad y
Tobago veta desde 1976 la entrada de personas homosexuales a su
territorio.
Por esa y otras razones, la cita en el Centro de Convenciones Plaza
América de Varadero, 121 kilómetros al este de La Habana, es la primera
en la región caribeña. Aquí se reunieron representantes de más de 200
organizaciones de IlgaLac, junto a participantes de Europa y Estados
Unidos.
Banderas multicolores, símbolo del respeto a la libre orientación
sexual e identidad de género, y carteles con mensajes inclusivos
engalanan los corredores y salones del centro.
Pese a la situación en el Caribe, la región en su conjunto sigue
restando terreno a la homofobia y el machismo asentado en sus culturas.
Careaga resaltó como causa de los avances que cada país trazó su agenda propia, adecuada a su contexto.
Para el abogado argentino Pedro Paradiso, que abandera esta causa
desde hace más de 20 años, fue definitoria la evolución del activismo
LGBTI.
“Hemos ido cambiando. La lucha era al principio mucho más de
victimización y reclamo. Esa perspectiva fue ampliándose y renovándose.
Ahora somos sujetos y sujetas de derecho”, planteó a IPS este integrante
de la Comunidad Homosexual Argentina, con tres décadas de vida.
A su juicio, elevar la autoestima de la población no heterosexual y
asumir un enfoque basado en sus derechos como colectivo fueron
decisivos, aunque mencionó que hay muchos más ingredientes en el cóctel
del éxito.
Según Paradiso, comenzaron visibilizándose y empoderándose. Luego
pasaron a institucionalizarse y a exigir derechos sexuales y
reproductivos como derechos humanos. También se articularon con otros
movimientos sociales y concertaron alianzas con partidos políticos e
instituciones públicas y privadas como las universidades.
Otro escenario conquistado fueron los foros internacionales de la ONU
y la Organización de los Estados Americanos, que pueden ejercer alguna
presión sobre gobiernos y Estados.
Y en la medida en que lo permitió cada sistema, la comunidad LGBTI
usó el Poder Judicial para abrir caminos de equidad, que han resultado a
veces hasta tortuosos.
Ese es el caso de Colombia, donde las parejas del mismo sexo se unen
legalmente a través de los tribunales, a la espera de que se decrete el
matrimonio igualitario. “El proceso es como un parto largo y doloroso”,
comparó Anaís Morales, de la Corporación Femm, que agrupa a mujeres
lesbianas y bisexuales en ese país sudamericano.
La activista feminista de 25 años aseguró que las mujeres siguen
siendo pocas en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos. “Los
hombres gays son los más visibles”, indicó Morales a IPS.
De manera general, las organizaciones de mujeres presentes en
Varadero coincidieron en que ellas son doblemente discriminadas, por su
género y orientación sexual, y les falta más acceso a la reproducción
asistida, trato respetuoso en los servicios de salud y conectar más el
movimiento feminista con el lésbico, entre otros retos.
La primera concejala transgénero de Chile, Zuliana Araya, planteó a
IPS que el movimiento LGBTI debe unirse más internamente. “Entre
nosotros no puede existir ninguna discriminación”, sostuvo la concejala
del municipio de Valparaíso y activista en un sindicato local de
personas trans.
“No porque la mayoría de nuestra comunidad (trans) ejerza el comercio
sexual tenemos que quedar fuera”, enfatizó esta mujer de 50 años que
pasó de la lucha ciudadana a la política, en un país con leyes
antidiscriminatorias desde mayo de 2012. “Nosotras aún estamos en la
parte reivindicativa”, detalló.
El cambio cultural y social hacia el respeto de la diversidad sexual y
de género es el gran reto, incluso en Argentina y Uruguay, cuyas
legislaciones están entre las más avanzadas del mundo.
También se sienten los frenos del fundamentalismo religioso y del
conservadurismo político, muy marcados en el Caribe. Aunque el militante
gay dominicano Davis Ventura aseguró a IPS que “hay muchos Caribes”.
Para Ventura, de 40 años, en el Caribe anglófono la criminalización
hace casi imposible el activismo o lo recluye a foros internacionales,
mientras en los países hispanohablantes –Cuba, República Dominicana y
Puerto Rico— se observan avances “medios” y las islas de influencia
francesa y holandesa son las más progresistas.
En Puerto Rico se dan pasos firmes en el ámbito municipal, en tanto
que República Dominicana tiene asociaciones ya visibles y Cuba logró la
primera ley antidiscriminatoria en 2013, cuando aprobó un nuevo Código
del Trabajo que protege de forma explícita los derechos laborales de las
personas no heterosexuales.
Sin embargo, varias voces coinciden en que no existe aún un movimiento LGBTI cubano.
Manuel Vázquez, jefe de Asesoría Jurídica del estatal Centro Nacional
de Educación Sexual (Cenesex), dijo a IPS que “se están viendo grupos
con una conducta activa en solicitar, exigir y discutir sobre los
derechos sexuales”. Para Maykel González, del Proyecto Arcoíris, el
activismo está “en vías de constitución”.
Arcoíris, que asegura ser independiente y anticapitalista, la no
gubernamental Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la
Sexualidad e iniciativas acompañadas por entidades estatales como
Cenesex o el Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH/Sida
representaron a Cuba en la conferencia de IlgaLac.