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martes, 28 de octubre de 2014

Dilma, victoria y después

Por Atilio Boron para Página/12

Difícil y angustiosa victoria de Dilma en el ballottage. Pero el alivio ofrecido por el veredicto de las urnas duró muy poco. El día de ayer los mercados se lanzaron al ataque con toda su furia: la Bolsa de Valores de San Pablo abrió con una baja del 6 por ciento, aunque luego se estabilizó en torno del 4 por ciento, al paso que las acciones de Petrobras y de las empresas públicas se desplomaban y el real se devaluaba en torno del 4 por ciento con relación al dólar. El objetivo de este ejercicio de terrorismo económico es “marcarle la cancha” a la presidenta para su segundo mandato, imponer uno de los suyos en el Ministerio de Economía y el Banco Central y poner fin a la supuesta “demagogia populista” de su política económica. Por eso a Dilma le esperan cuatro años durísimos que confirman lo acertado que estaba Maquiavelo cuando decía que por más que se le hagan concesiones los ricos y poderosos jamás dejarán de pensar que el gobernante es un intruso que se inmiscuye en sus negocios y en el disfrute de sus bienes. Son, decía el florentino, insaciables, eternamente inconformistas y siempre propensos a la conspiración y la sedición y comete un serio error el gobierno que crea que cediendo a sus demandas logrará apaciguar su beligerancia. Dilma corre el riesgo de ser asfixiada por enemigos que no parecen muy dispuestos a esperar otros cuatro años para llegar al gobierno. La hipótesis de un “golpe blando” no debería ser descartada apriorísticamente; allí están los ejemplos de Zelaya y Lugo para convencer a los escépticos de los extremos a los cuales puede llegar la derecha cuando la gente “se equivoca” al votar.
Para no sucumbir ante los grandes factores de poder se requiere, en primer lugar, la urgente reconstrucción del movimiento popular desmovilizado, desorganizado y desmoralizado por el PT, algo que Dilma no podrá hacer sin una reorientación del rumbo gubernamental que redefina el modelo económico y recorte los irritantes privilegios del capital. Segundo, llevar a cabo una reforma política que empodere a las masas populares y abra el largamente demorado camino de una profunda democratización. El Congreso brasileño es una perversa trampa dominada por el agronegocio y las oligarquías locales (hasta el domingo pasado, 253 diputados del Frente Parlamentario de la Agroindustria sobre un total de 513), producto del escaso impulso dado a la reforma agraria y las interminables piruetas políticas efectuadas por el gobierno para destrabar los vetos del Legislativo que sólo se pueden destrabar desde la calle. Pero para que el pueblo asuma su protagonismo y florezcan los movimientos sociales y las fuerzas políticas que motoricen el cambio –que no vendrá “desde arriba”– se requerirá tomar decisiones políticas, económicas y sociales que efectivamente los empoderen.
¿Será éste el curso de acción en que se embarcará Dilma, a quien la derecha local e internacional le declaró la guerra? Si no lucha será aplastada por la reacción. Su única opción es dar pelea. No parece ser su talante, y mucho menos la política del PT. Pero la irrupción de una renovada dinámica de masas precipitada por el agravamiento de la crisis general del capitalismo y como respuesta ante la recargada ofensiva de la derecha (discreta pero resueltamente apoyada por Washington) podría alterar profundamente la propensión del estado brasileño (y del PT) a gestionar los asuntos públicos de espalda a su pueblo. Nada podría ser más necesario para garantizar la gobernabilidad que el vigoroso surgimiento de lo que Alvaro García Linera denominara “la potencia plebeya”, aletargada por décadas sin que el petismo se atreviera a despertarla. Sin ese vigoroso protagonismo de las masas en el Estado éste quedará prisionero de los poderes fácticos tradicionales. Y su consecuencia sería desastrosa, no sólo para Brasil sino para toda nuestra América, porque el bloque social y político que Aécio representa pondría abrupto fin a la Unasur y la Celac, promovería el TLC con Estados Unidos y Europa, el ingreso a la Alianza del Pacífico y erigiría un “cerco sanitario” en torno de Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela para, en consonancia con las expectativas de la Casa Blanca, regresar América latina y el Caribe a la condición existente en vísperas de la Revolución Cubana.


domingo, 26 de octubre de 2014

Fora da Lei: Veja faz chacota com o Estado de Direito e confronta TSE

Revista Veja faz chacota com o Estado de Direito

Renato Rovai - Revista Forum

postado em: 26/10/2014
A revista Veja foi condenada no início da noite de ontem (25) pelo Tribunal Superior Eleitoral (TSE) por crime eleitoral e deveria publicar um direito de resposta com o mesmo espaço de destaque que deu para a capa caluniosa que produziu contra Lula e Dilma e  que está sendo usada pela campanha de Aécio como panfleto de campanha.

Confrontado a lei, a empresa da avenida Marginal não agiu desta maneira e publicou o direito de resposta num sub destaque, mantendo a capa bandida na posição de antes.

Mais do que isso, botou todos os seus bate-paus que se denominam colunistas para desmoralizar o ministro que concedeu o direito de resposta à campanha de Dilma.

Veja não pode ficar impune. Isso não é um atentado apenas à campanha de Dilma é um atentado contra o Estado de Direito e à democracia.

Todos que puderem devem divulgar à suas listas de contatos essa capa que divulgo no post. É, infelizmente, a única maneira de reparar o golpe praticado pela revista antes do urnas serem abertas. Depois disso, Dilma , Lula e o PT têm que buscar em todas as instâncias a condenação da Editora Abril. E uma condenação exemplar.

O ato cometido hoje pela família Civita é um dos mais escandalosos da história democrática do país.

(*) Publicado originalmente na Revista Forum.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Uruguay: una elección sin izquierda



Por Julio Louis, para América Latina en Movimiento

A escasos días de las elecciones nacionales puede decirse que esta ha sido una de las campañas más mediocres y apáticas. Se sabe que habrá un ganador, porque nadie lo cuestiona: el sistema capitalista, que con los factibles presidentes no corre peligro. Para poner un ejemplo foráneo- es una elección entre Sarkozy y Holande, entre la derecha conservadora y la tibieza social-liberal de la socialdemocracia hundida en el fangal del sistema. Con el agravante que en Uruguay no hay siquiera un Mélenchon, una izquierda emergente inteligente y creíble. A la izquierda del F.A. se sitúan minúsculas expresiones sin capacidad de distinguir entre la reacción y el progresismo adscripto al sistema, expresiones de bloques político-sociales diferentes; y que yerran en su estrategia, propuestas y discursos enfilados solo contra el Frente Amplio y su gobierno.
 
Cuando el Frente Amplio ha optado por la candidatura del Dr. Vázquez, y se ha acomodado previamente el programa a su perfil, se ha producido un corrimiento al centro con relación al programa del Congreso del 2008 y a la candidatura de Mujica. Cuando el F.A. – aceptado como la izquierda por las masas populares- se desplaza al centro y no hay otra izquierda creíble con peso de masas, los demás contendores se afirman en sus posiciones retrógradas, y hasta pueden darse el lujo de aparecer como anti-imperialistas.
 
¿Cuál es la diferencia con la elección del 2009? La derecha estaba representada por un oligarca de “pura cepa”: Lacalle Herrera, padre. Hoy, lo está por su hijo, Lacalle Pou. Los intereses de clase y sus fundamentos ideológico-políticos no difieren. La propuesta de blancos y colorados apenas modificada con matices, será la de siempre, la de expresar los intereses del bloque del gran capital dominante y descargar el peso de eventuales retrocesos económicos sobre las clases, capas y sectores populares. Serán lacayos eficientes del imperialismo norteamericano o europeo, romperán los atisbos de unidad sudamericana, abrirán más el país a las trasnacionales, a las fuerzas armadas estadounidenses, a la penetración cultural degradante. Sin embargo, las estrategias electorales de Lacalle padre e hijo son distintas. El hijo “olvida” y prescinde de la historia, hace “nacer” el proceso político en el 2005 y se cuida de exponer su orientación retrógrada y pro imperialista. Para ello cuenta a su favor con su contendor principal, Tabaré Vázquez, que ha puesto en duda la existencia del imperialismo, que asesora al FMI y que se ha relacionado como aliado con George Bush.
 
La diferencia mayor –por consiguiente- radica en el programa y las candidaturas del FA. Hace un lustro, el hoy candidato y entonces presidente Vázquez, había pretendido imponer la candidatura de Danilo Astori; sin embargo, surgió victorioso otra figura con una actitud de clase y pasado militante que el pretendido sucesor no lograba: Mujica. Por consiguiente, Mujica y Lacalle representaban el Sur y el Norte, el pueblo y la oligarquía. En 2014 vuelve a escena Vázquez, rodeado de los derrotados en el Congreso del FA del 2008 más el Grupo de los Ocho con Mujica a la cabeza, que ayer punteó por la izquierda y hoy reengancha detrás de quien lo denostara expresando que decía estupideces. Un Mujica que calificó a aquel programa emanado del Congreso de “pos-socialdemócrata”, mientras hoy su hombre de confianza Bonomi, califica al actual de “socialdemócrata”. Pero aquel paso a la izquierda forzó a que la fórmula la completara Astori, para expresar la heterogénea realidad del Frente Amplio. Mientras hoy, Vázquez se dio el lujo de designar de hecho a un acompañante sin trayectoria destacable, pero con ilustre apellido.
 
¿Quedan actores relevantes de pensamiento anti-capitalista en el Frente Amplio? Sí, pocos. Lo son los primeros candidatos a diputados por Montevideo del Partido Socialista, en abierta pugna con la mayoría de su Partido, que desplazó a una figura de la talla del ex vice-canciller Roberto Conde. Y sobre todo queda en la heterogénea coalición liderada por Constanza Moreira, más enfocada a resaltar las cuestiones de género, de edades, de diversidad sexual, que a destacar la lucha de clases y la confrontación con el imperialismo.
 
Si el Frente Amplio nació como fruto de las luchas del movimiento obrero-popular, hoy este ha sido constreñido de hecho, a actuar en los límites “de lo posible” definido por la fuerza política. Sin dudas ha habido avances considerables: consejos de salarios, ley de 8 horas para el trabajador rural, leyes protectoras de las trabajadoras domésticas, descenso de los índices de indigencia y pobreza, ley de responsabilidad penal empresarial, etc. Se refleja en el involucramiento del PIT-CNT llamando a recordar conductas reaccionarias, la activa defensa del SUNCA de la ley de responsabilidad penal empresarial, la lucha básicamente juvenil defendiendo el “No a la baja” para impedir que se castigue como adultos a menores de edad (sin que paralelamente se les haya ocurrido a los gestores de la iniciativa, permitir la ciudadanía a los 16 años con todos los derechos y deberes inherentes), o de expresiones menos conocidas del movimiento cooperativo, de reclamos barriales, etc. De todos modos, lejos, muy lejos, de aquel “lucha, lucha, lucha/no dejes de luchar/ por un gobierno obrero/obrero y popular” del 71. Y lejos de la incidencia política de movimientos sociales de otros países, caso de Bolivia, donde ellos son la base del Movimiento al Socialismo y del gobierno de Evo Morales.
 
Vázquez y Astori en el primer gobierno, tomaron de ejemplo a la Concertación chilena, la que luego fue desplazada por Piñera, y ahora ha devenido -con la presencia del Partido Comunista- en la Nueva Mayoría. Un gobierno de perfil similar al de Bachelet parece vislumbrarse en Uruguay, en el mejor de los casos. Y un desafío similar a la de la izquierda chilena, tendrá la dispersa y desorientada izquierda uruguaya: la de su resurgimiento, cualquiera sea el resultado de las elecciones.
 
21-10-2014