Mineros
artesanales de diamantes trabajan en yacimientos aluviales cerca de la
oriental localidad de Koidu, en Sierra Leona. Crédito: Tommy
Trenchard/IPS
NAIROBI/HARARE, 18 mar 2014 (IPS) -
Con una economía de dos billones de dólares, el descubrimiento de
minerales y petróleo equivalentes a miles de millones de dólares y una
gran cantidad de oportunidades para la inversión extranjera, África se
sacude lentamente su imagen de subdesarrollo crónico.
“Aunque las inversiones extranjeras directas muestran cierto declive en
todo el mundo, en África aumentaron cinco por ciento”, dijo a IPS el
experto en asuntos económicos Ken Ogwang, de la Alianza del Sector
Privado en Kenia (Kepsa), integrada por unas 60 empresas.
Desde 2012, Kenia viene descubriendo depósitos minerales como el
yacimiento de niobio –un elemento que forma parte de las codiciadas
tierras raras—, valuado en 62.400 millones de dólares.
El hallazgo en el condado de Kwale hizo de esa zona del extremo sur
del país uno de los cinco principales sitios de depósitos de tierras
raras, y puso a Kenia en un mercado por mucho tiempo dominado por China.
En 2012, se hallaron yacimientos de 600 millones de barriles de
petróleo en el condado de Turkana, una de las regiones más pobres en el
noroeste keniata.
El 15 de enero se supo de otros dos depósitos que elevan las reservas estimadas a 1.000 millones de barriles de crudo.
Pero Kenia, potencia económica del oriente africano, no es la única nación que ha hecho nuevos hallazgos minerales.
“El auge de descubrimientos mineros en países como Níger, Sierra
Leona y Zambia atraerá miles de millones de inversiones extranjeras
directas. Lo mismo pasará en países como Mozambique, Tanzania y Uganda
por los hallazgos de petróleo”, dijo Antony Mokaya, de la
Kenya Land Alliance, una red local de organizaciones no gubernamentales que promueven reformas agrarias, entrevistado por IPS.
El año pasado, tanto Uganda como Mozambique descubrieron petróleo. En
2006 se encontró el equivalente a unos 2.000 millones de barriles de
crudo en el occidente de Uganda, pero el hallazgo de 2013 llevó los
depósitos totales de ese país a 3.500 millones de barriles.
El primer descubrimiento de crudo en Mozambique, también en 2013, se estima en 200 millones de barriles.
Ogwang arguye que estos hechos determinarán que en breve los países
africanos dominen la lista de las 15 economías de más rápido crecimiento
en el mundo.
“Más países africanos –y entre ellos Kenia es un ejemplo modélico en
África oriental– favorecen ahora una economía de mercado altamente
competitiva y un sistema más liberal”, señaló.
“En este sistema, el mercado se rige por la oferta y la demanda, con
muy pocas restricciones para los actores. (Es) un entorno favorable para
los inversores extranjeros”, dijo, refiriéndose a la industria local de
la telefonía celular, dominada por empresas internacionales que
aprovechan políticas regulatorias laxas.
“En consecuencia, el crecimiento de este sector es fenomenal. En los
primeros 11 meses de 2013, las transacciones monetarias a través de
teléfonos móviles ascendieron a 19.500 millones de dólares, un monto
superior al presupuesto del Estado, de 18.400 millones de dólares”,
agregó.
Ogwang apunta que los países africanos fortalecen cada vez más sus asociaciones con el oriente.
Estadísticas de las
Perspectivas Económicas para África
muestran que China es el mayor destino de las exportaciones africanas,
representando la cuarta parte de todas las ventas al exterior.
El comercio con Brasil, Rusia, India y China –que junto con
Sudáfrica conforman el bloque económico conocido como BRICS– alcanza a
144.000 millones de dólares y representa ahora 36 por ciento de las
exportaciones de África, mientras en 2012 llegaba apenas a nueve por
ciento.
En comparación, el intercambio de África con la Unión Europea y Estados Unidos juntos totaliza 148.000 millones de dólares.
Pero Terry Mutsvanga, director de la Coalición Contra la Corrupción
de Zimbabwe, advierte que, para que estos recursos enriquezcan a sus
pueblos, África tendrá que controlar a sus políticos corruptos.
Según el Banco Mundial, en este continente viven algunas de las
personas más pobres del mundo. Uno de cada dos africanos vive en la
pobreza extrema.
“Si África no hace frente al cáncer de la corrupción política que
infesta al continente y le roba los ingresos de los recursos minerales
por políticos corruptos que reciben sobornos de los inversores… el
continente (continuará con) los peores niveles de pobreza del mundo”,
dijo Mutsvanga a IPS.
El analista económico independiente Jameson Gatawa, de Zimbabwe, dijo
a IPS que “los negocios turbios en la minería de diamantes y otros
minerales han alimentado la pobreza. Los ricos se están volviendo más
ricos y, los pobres, más pobres”.
Sarudzai Mutavara, una viuda de 54 años que vive en medio de los
yacimientos de diamantes de Marange, en el oeste de Zimbabwe, es una
prueba viva.
“Aquí la riqueza de los diamantes no ayudó en modo alguno a cambiar
nuestras vidas para mejor, sino para peor, pues nos hemos sumido aún más
en la pobreza”, dijo Mutavara a IPS.
Zimbabwe es uno de los 10 principales productores de diamantes del
mundo. Pero seis de cada 10 hogares de este país de 13 millones de
habitantes son indigentes, según un informe de 2013 de la Agencia
Nacional de Estadísticas.
La República Democrática del Congo es otro país rico en diamantes. Se
estima que su riqueza mineral ronda los billones de dólares. Pero,
según la Organización de las Naciones Unidas, alrededor de 75 por ciento
de su población vive bajo la línea de pobreza.
Más de la mitad de esas personas no tienen agua potable ni atención
básica a la salud. Tres de cada 10 niñas y niños están mal alimentados y
hasta 20 por ciento de ellos morirán alrededor de los cinco años.
Ogwang cree que los mejores años económicos de África están por
venir. Pero está por verse si la fabulosa riqueza que yace en este
territorio beneficiará algún día a millones de personas como Mutavara.