viernes, 7 de marzo de 2014

Se nos siguen negando derechos a las mujeres: Marcela Lagarde

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Anaiz Zamora Márquez | Cimac

En el marco de la conmemoración del 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, el Senado de la República condecoró hoy a la antropóloga y  feminista Marcela Lagarde y de los Ríos con la Medalla Elvia Carrillo Puerto, en reconocimiento a su labor de defensa y protección de los Derechos Humanos (DH) de las mexicanas.

Entre las y los asistentes a la sesión solemne estaban el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; la directora del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM, Ana Buquet, y la diputada federal por el PRD Martha Lucía Micher Camarena.

Al llegar al salón de plenos del recinto legislativo, Lagarde recibió una ovación de pie por su trayectoria de más de 36 años como académica e investigadora, además de una Legislatura como diputada federal.

La impulsora de la tipificación a nivel federal del delito de feminicidio ocupó su lugar en el presídium. La ceremonia inició con una semblanza de la vida y obra de Elvia Carrillo Puerto, primera mexicana en convertirse en diputada en 1923.

Posteriormente la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género del Senado, Diva Hadamina Gastélum, reconoció en su mensaje a Marcela Lagarde como una fuente de inspiración y destacó que el hecho de que la feminista sea la primera mujer en recibir el reconocimiento, compromete a las legisladoras a seguir luchando para abrir más espacios en la política para las mexicanas.

“Recibo en persona esta medalla, pero también de manera colectiva para el movimiento feminista”, fueron las primeras palabras con las que la docente de la UNAM comenzó su discurso de agradecimiento por un reconocimiento que –dijo– “fue impulsado por legisladoras que aún realizan su trabajo en un contexto de desigualdad de género”.

Lagarde, presidenta de la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres, recordó al público presente que el gran aporte del feminismo a la política es la crítica al “androcentrismo” en el que viven las personas, y que a la par de la crítica, el movimiento feminista siempre ha planteado alternativas ante la discriminación de género.

La autora de “Los cautiverios de las mujeres” –una de las obras teóricas más importantes del feminismo latinoamericano– lamentó que pese a las insistencias del movimiento feminista “los derechos nos siguen siendo escamoteados o negados a las mujeres”.

Advirtió que en la actualidad hay mujeres amenazadas por defender sus derechos y los de las víctimas de violencia, mientras que la mayor parte de las mexicanas vive en pobreza con altos grados de marginación, explotación y violencia.

No obstante, la galardonada animó a sus compañeras feministas a no retroceder en la exigencia y en la realización del sueño de un mundo mejor, toda vez que “de la utopía las feministas pasamos a la topía, es decir, no sólo proponemos, hacemos, realizamos, somos constantes en la construcción del país que requerimos”.

Queremos y necesitamos –agregó– un país capaz de eliminar la violencia de género, saciar el hambre y detener el embarazo en adolescentes. “Un país que pueda reconocer y valorar la condición humana de las mujeres”, en el que las instituciones judiciales hagan realmente justicia “sin equivocaciones, corrupción o negligencia”.

En ese llamado a las feministas para no rendirse, la ex diputada federal reprochó la impunidad en la presunta violación sexual cometida por militares contra la indígena de 73 años Ernestina Ascencio Rosario, y la forma negligente en la que actúan las autoridades de justicia en el caso de la joven Yakiri Rubio, quien pese a quedar en libertad aún está bajo proceso.

Debemos construir –agregó– un México que cumpla con las recomendaciones y compromisos internacionales que le exigen proteger a las defensoras de DH y mujeres periodistas que son acosadas, hostigadas e incluso asesinadas al realizar su labor.

“Aún estamos en el arduo camino que consiste no sólo en hablar en femenino sino hablar en feminista, pues queremos una sociedad que por fin pueda vivir en paz y desplegar una cultura de paz”, finalizó.

Además de la Medalla Elvia Carrillo Puerto, la académica ha sido condecorada con la Medalla al Mérito Universitario por 30 años de docencia en la UNAM; el Premio Hermila Galindo, que otorga la Comisión Nacional de Derechos Humanos, así como el reconocimiento Clara Campoamor, otorgado por el gobierno de Andalucía, España.



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