domingo, 1 de junio de 2014

Decisión judicial trae al debate intolerancia contra religiones de matriz africana

Natasha Pitts
Adital
 
Hace algunos días, la decisión polémica del juez Eugenio Rosa de Araújo, de la 17ª Jurisdicción Federal de Río de Janeiro, causó indignación. Al ser solicitado por el Ministerio Público Federal (MPF) el retiro de videos de internet con contenido ofensivo contra religiones de matriz africana, el magistrado negó el pedido con la justificación de que candomblé y umbanda no serían religiones, pues no tienen los rasgos necesarios (existencia de un texto base, de estructura jerárquica y de un Dios a ser venerado) para ser caracterizadas como tal. A partir de ahí, ganaron fuerza manifestaciones de apoyo a las religiones de terreiro y el clamor popular hizo que el juez reconozca que los cultos afros constituyen, de hecho, religiones. Sin embargo, la decisión por el no retiro de los videos fue mantenida en nombre de la "libertad de expresión”.


El hecho dio apertura a debates y cuestionamientos. Al final, ¿la decisión del magistrado puede ser comprendida como una manifestación de intolerancia religiosa? ¿Por qué negar derechos ya establecidos en la legislación brasilera? 


El Código Civil establece que "son libres la creación, la organización, la estructuración interna y el funcionamiento de organizaciones religiosas, siendo vedado al poder público negarles reconocimiento o registro de los actos constitutivos y necesarios para su funcionamiento”. El artículo 5º de la Constitución Federal también enuncia que "el Estado protegerá las manifestaciones de las culturas populares, indígenas y afrobrasileras, y las de otros grupos participantes del proceso civilizatorio nacional”.


"Las personas que viven las religiones de matriz africana consideran que viven una religión y una experiencia religiosa y eso debería bastar. Consideran también que sus religiones comparten elementos comunes y elementos diferentes en relación con otras manifestaciones también denominadas religiosas. Lo importante para ellas, creo, es que sean reconocidos simultáneamente el carácter profundamente religioso de sus ideas y de sus prácticas, y los modos singulares por los que esas ideas son pensadas y esas prácticas son elaboradas”, defiende en entrevista con Adital Marcio Goldman, profesor del Programa de Postgrado en Antropología Social, Museo Nacional, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).


No es de hoy que las religiones de matriz africana son tratadas con prejuicio, miedo y repudio, sentimientos que pueden ser originados por el desconocimiento de las prácticas religiosas de terreiro. A pesar de esto, por lo menos desde mediados del siglo XIX, las religiones de matriz africana que se instalaron en Brasil consiguieron recrear en su nueva casa, las creencias y los rituales de su tradición ancestral, respetando inclusive los principios científicos que definen lo que es religión.

El sociólogo e investigador del Instituto de Estudios de la Religión (Iser) de Río de Janeiro, Clemir Fernandes, recuerda que lo diferente casi siempre es motivo "más de incomodidad que de simpatía y acogimiento”. Siendo así, los preconceptos y sus desdoblamientos como las intolerancias surgen de un ambiente de estigma de la diferencia, en vez de percibir belleza e interés por la alteridad.


"Los cambios sociales, en especial las alteraciones de pertenencia religiosa que han ocurrido en la sociedad brasilera, en especial en los últimos 30 años, condujeron al escenario que tenemos hoy. Siempre hubo intolerancia religiosa en nuestra sociedad, pero era ignorada, camuflada o no divulgada. Hasta la causa del contexto autoritario, sin libertad de manifestación y de acceso a los medios de comunicación de los grupos más estigmatizados. En un mundo plural y de más democracia, la diversidad aumenta y las tensiones también. Las bases de nuestra formación como nación producen una identidad nacional más fuerte que cualquier otra, inclusive la religiosa. Muy diferente a algunos otros países. Tal vez por esto, las intolerancias hayan crecido aquí, pero no llegado a niveles alarmantes de violencias inclusive con muertes frecuentes como ocurre en otras partes del mundo”, explica.


El sociólogo también recuerda que en el contexto brasilero las religiones llamadas de matriz africana sufrieron estigma, prejuicio y violencia de demonización desde el comienzo del período colonial. "Esto está enraizado en la cultura y se ha reproducido secularmente”, esclarece.


Analizando la decisión del magistrado, Goldman señala que, muchas veces, decisiones en apariencia puramente jurídicas terminan corroborando prácticas de discriminación.



"La llamada ‘libertad de expresión’ es constantemente utilizada como cobertura legal para declaraciones y prácticas extremadamente discriminatorias. Si recordamos, por ejemplo, la violenta reacción social, política y jurídica cuando ocurrió el episodio llamado "patea en la santa”, podemos percibir que, en el caso de las ofensas a las religiones de matriz africana, el principio de ‘libertad de expresión’ fue considerado más importante que los de libertad religiosa y de no discriminación religiosa, que prevalecieron en el caso de las ofensas al catolicismo”.


En las redes sociales y medios de comunicación, babalorixás, hijos de santo y frecuentadores de terreiros manifestaron su temor de que la decisión del magistrado pudiera causar un agravamiento del prejuicio, de la discriminación y hasta inclusive de actos de violencia tan comunes en contra de esas religiones. Goldman agrega también que, "en el caso de esas religiones que albergan un gran contingente de personas negras, el prejuicio, la discriminación y la violencia propiamente religiosos son indisociables del racismo que permea a la sociedad brasilera”.


Fernandes analiza lo ocurrido desde otro ángulo y defiende que "paradójicamente, puede decirse que la decisión del juez fue ‘positiva’ porque saca de la penumbra una visión y ayuda a cualificar y ampliar el debate acerca de la ciudadanía para todos, inclusive la de naturaleza religiosa, sin discriminación”, defiende.

El hecho es que las tensiones de naturaleza religiosa son comunes y surgen del aumento de la pluralidad de creencias; a pesar de esto, a todos debe darse el derecho de profesar su fe y tenerla reconocida y respetada, en vez de tolerada.


"La propia noción de ‘tolerancia’ debería ser problematizada ya que ella, en general, designa, como escribió el antropólogo Claude Lévi-Strauss, ‘una posición contemplativa, dispensando las indulgencias de lo que fue o que es’. Lo que significa que la tolerancia siempre involucra un sentimiento de superioridad que permite hasta inclusoive ser ‘tolerante’ con los demás. El punto, creo, no es clamar por tolerancia, sino luchar por un mundo en que las diferencias puedan relacionarse considerándoselas como diferencias, sin extinguirlas, en un mundo en el que todos somos afectados por las relaciones que inevitablemente establecemos con lo diferente”, defendió Goldman.


Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com