lunes, 13 de octubre de 2014

Indígenas colombianos abogan por paz que blinde sus derechos


Bogotá, 12 Oct 14 (Notimex).- El movimiento indígena colombiano, uno de los más golpeados por el conflicto armado interno, considera que un eventual acuerdo de paz con la insurgencia, “no puede pasar por encima de sus derechos”.

La líder indígena Aída Quilcué dijo a Notimex que los pueblos nativos han apoyado los diálogos entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno, y esperan que las reformas que se pacten los favorezca.

“Ojalá culminen bien los acuerdos” de paz en La Habana, y “lo más importante: que se cumplan”, sostuvo Quilcué, tras afirmar que las víctimas de los paramilitares desmovilizados en 2005 aún no han sido reparadas.

Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), 65 de los 102 pueblos existentes corren peligro de desaparecer por causa del conflicto armado interno, el empobrecimiento, la discriminación y el abandono.

Para Quilcué, reconocida dirigente social del sureño departamento del Cauca, uno de los más afectados por la violencia, es necesario que en los eventuales acuerdos que se pacten, se proteja “la madre tierra”.

Los indígenas apuestan a “la construcción de una estructura política, social y económica, en la que se respete la autonomía de sus pueblos y se prevalezca el derecho a la vida y se erradique la inequidad social”, dijo.

La población nativa ha sido expuesta en las últimas cinco décadas al desplazamiento forzado por parte de los actores del conflicto armado interno, que buscan el control político y militar de sus territorios.

Por eso, quienes han padecido los efectos de la guerra aguardan con esperanza los resultados de las negociaciones de paz que sostienen el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC en Cuba desde 2012.

Para Quilcué, quien levantó su voz en el Día de la Raza para defender los derechos de los indígenas del Cauca, lo que se está dando en La Habana, donde las partes avanzan en salidas al conflicto, es “sólo un paso hacia la paz”.

La paz real implica, según la líder indígena, cambios estructurales en un modelo económico y político que considera “excluyente” y que vulnera a su juicio los bienes naturales y atenta contra “la madre tierra”.