lunes, 9 de febrero de 2015

Bolivia: Crónica de la resistencia indígena bajo asedio del “primer presidente indígena”

La CIDOB y el Conamaq orgánicos desenmascaran al régimen prebendal

 Redacción Bolpress

El gobierno del Presidente Evo Morales, autoproclamado “primer presidente indígena” de Bolivia, viola sistemáticamente los derechos de los pueblos indígenas y ha divido a sus dos máximas organizaciones representativas de tierras altas y bajas con chantajes, sobornos, amedrentamiento y persecución de líderes críticos, pero no ha podido doblegar a las bases y dirigencias legítimas de la CIDOB y del Conamaq orgánicos que lo desenmascararon.

 

Lo que distingue al MAS del viejo MNR es su manifiesta voluntad de superar la revolución nacionalista que sometió al indígena con un proyecto “modernizador” y “colonizador”, con una “revolución democrática y cultural” que edificará a largo plazo una “sociedad comunitarizada y socialista en el buen sentido del término”, decía Álvaro García Linera en la campaña electoral de 2005. Sin embargo, una vez conquistado el poder, el propio García proscribió el “socialismo comunitario” y desenterró el viejo proyecto “desarrollista” que tanto criticaba.

Al comenzar el segundo periodo de gobierno del MAS en 2010, el Vicepresidente confesó que si bien el Estado Plurinacional “privilegia” a la comunidad indígena campesina como el “sujeto principal de la revolución democrática cultural”, “hoy la economía colectiva pugna con la economía individual (y) el tipo de desarrollo que alcancemos dependerá de la correlación de fuerzas… Nosotros quisiéramos impulsar sobre todo lo comunitario… pero necesitaremos tiempo para aprender a gestionar lo comunitario productivo… y para demostrar en la práctica que lo colectivo es mejor que lo individual.” (1)

La construcción del idílico “socialismo comunitario” puede demorar varias décadas o quizás siglos, y no es “segura su victoria porque Bolivia está en el marco de un capitalismo planetario”, alegó García Linera, y sin mayor discusión replanteó los objetivos de la “revolución democrática y cultural” y desvió el curso del “proceso de cambio” hacia una nueva meta: el “salto industrial” del “capitalismo andinoamazónico”, es decir la explotación intensiva de recursos naturales y la industrialización para “generar excedentes económicos que permitan apoyar la producción comunitaria y garantizar a la población las condiciones básicas mínimas…”.

El régimen masista relegó paulatinamente a los pueblos indígenas que ya no tenían cabida en el nuevo proyecto pro capitalista y comenzó a tejer una alianza estratégica con la burguesía nacional y con las transnacionales para industrializar el país y hacer realidad el viejo sueño “nacionalista modernizador”.

Paradójicamente, la burocracia masista que llegó al poder enarbolando los derechos indígenas –y que efectivamente propició el reconocimiento de sus “sistemas políticos, económicos y jurídicos acordes a su cosmovisión” en la nueva Constitución Política del Estado aprobada en 2009– terminó pisoteando los derechos y las instituciones indígenas como ningún otro gobierno en la historia reciente, nada menos que en nombre del “desarrollo” y el “progreso”.
“Pocas veces en la historia de nuestro país un sector social como el nuestro ha sido humillado e injustamente tratado por un gobierno como éste; tendríamos que remontarnos a las épocas de la colonia, de la explotación del caucho o del apogeo de la hacienda tradicional pre 1952, para encontrar tal grado de discriminación y racismo descargado en contra nuestra”, se quejaron los pueblos indígenas afectados por los proyectos de “desarrollo” impuestos por el “presidente indígena”.

El Libertador Simón Bolívar decretó la supresión de la comunidad indígena contraria a la doctrina liberal; el dictador Mariano Melgarejo despojo territorios comunitarios; el nacionalismo revolucionario “civilizó” al indio; y hoy el “hermano Evo” ultraja, reprime y persigue a las “minorías” indígenas “pro imperialistas”, acusándolas de “obstaculizar” el desarrollo nacional y de “chantajear” a sus nuevos socios, las petroleras, las mineras y los agroindustriales.

Cuando los indígenas se movilizaron en la VIII marcha por el TIPNIS reivindicando su derecho a ser consultados, los burócratas y campesinos del MAS les tildaron de “salvajes” enemigos del desarrollo. Cuando exigieron territorios comunitarios y el reconocimiento de sus autonomías, los acusaron de “ambiciosos” y de intentar “romper la unidad del país por caprichos personales”.

Concibiendo a los indígenas como “menores de edad” manipulados por ONGs y partidos de derecha e incapaces de pensar por sí mismos, el gobierno de Evo Morales empleó los métodos más ruines y las estrategias más innobles para someter a sus antiguos aliados, al extremo de sugerir la desmembración de sus territorios comunitarios (antaño las “semillas” del socialismo comunitario) para entregarlos en retazos de propiedad privada a los campesinos y colonizadores gobiernistas.

El gobierno del MAS ha fomentado públicamente la división de organizaciones indígenas legítimas valiéndose del chantaje y el soborno para cooptar a sus líderes; ha criminalizado sistemáticamente la lucha social, persiguiendo judicialmente y encarcelando a dirigentes rebeldes y activistas acusados de “terroristas”, y ha intervenido manera descarada los dos únicos gremios indígenas críticos, la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyu de Bolivia (Conamaq).
El gobierno de Morales derrocó al líder legítimo de la CIDOB Adolfo Chávez, uno de los impulsores de la VIII y IX Marcha en defensa del TIPNIS, y lo reemplazó por Melva Hurtado, dirigente dócil elegida en una asamblea ilegal. Posteriormente desconoció a los dirigentes genuinos del Conamaq, los expulsó de su sede con el uso de la fuerza policial y montó una organización paralela a la cabeza de Hilarion Mamani. (2)

El MAS tomó físicamente la sede del Conamaq luego de que autoridades del Consejo orgánico revelaron que el régimen y las dirigencias cooptadas había reformulado a sus espaldas los estatutos del Fondo de Desarrollo para los pueblos Indígena Originario Campesinos (FONDIOC), con el único fin de beneficiar solo a indígenas y campesinos oficialistas, desatando de esta manera un escándalo mediático que dejó muy mal parado al propio Presidente Morales.

El gobierno mantiene bajo control a los dirigentes apócrifos con el mismo método que empleó para infiltrar y dividir a la CIDOB y al Conamaq, es decir repartiendo regalos, obras y dinero del FONDIOC en espectáculos públicos y sin rendir cuentas a nadie, pero hasta ahora no ha podido acallar y menos desmovilizar a dirigencias y bases de ambos gremios orgánicos que continúan resistiendo y denunciando los vejámenes del régimen.

El Conamaq orgánico desenmascara al MAS

El MAS gobierna en una especie de puesta en escena permanente para encubrir las enormes contradicciones de clase y la dominación imperial de la economía, manipulando el simbolismo cultural en ceremonias, declaratorias de leyes y decretos, entrega de obras y rituales varios transmitidos en directo por el canal de televisión del Estado. (3)

Recordará el lector que el gobierno de Morales escenificó una falsa “consulta” en el TIPNIS para viabilizar la construcción de la carretera, sobornando a los originarios con obsequios, prebendas y proyectos de desarrollo condicionados e intimidando a los reacios. (4)

Repitiendo el libreto, en la clausura de la VIII Marka Tantachawi del Conamaq ilegítimo celebrada en enero de 2015 en La Paz, el “generoso” Presidente repartió regalos a manos llenas y prometió construir nuevas sedes para los gremios que apoyan el “proceso”.

“Hoy día estamos dotando tres movilidades a las regionales del Conamaq, y para la máxima organización vamos a comprar una movilidad más nueva, de más resistencia, para que los hermanos visiten a los suyos y ayllus de toda Bolivia”, dijo Morales en el evento y anunció que comprará otro inmueble para ampliar la sede que ocupa el Conamaq títere del MAS en el barrio de Sopocachi de La Paz. (5)

“Ustedes saben que estamos apoyando comprando sedes, construyendo sedes y vamos a continuar porque es mi obligación”, aseguró Morales en la oportunidad, pero minutos después él mismo se desdijo al insinuar que sus regalos están condicionados.

“Lamento mucho que algunos hermanos me hayan pagado mal, a algún sector social se les regaló volquetas y después en esas volquetas llevan bloqueadores contra el Evo; dotamos radios de comunicación a algún sector social, y después un dirigente aprovecha esa radio para hablar contra el Evo Morales; les compramos sedes sindicales y después ahí planifican conspirar contra el Evo; regalo ambulancias a las cooperativas mineras, y en esas ambulancias en vez de llevar enfermos o heridos, llevan dinamitas para dinamitar las calles o caminos”, se quejó Evo, aunque aseguró no estar “resentido” porque “eso hacen (“pagarle mal”) algunos dirigentes, no las bases o el pueblo”.

Esta apretada crónica del padecimiento indígena en el gobierno del “primer presidente indígena” deja al menos dos lecciones. Primero, ha quedado claro que cuando el Presidente reparte regalos no es por “obligación” sino para asegurar la lealtad de sus fieles. En segundo lugar, con esta política fascista y con la ayuda de burócratas a sueldo el gobierno ha logrado montar dos organizaciones indígenas paralelas, pero no ha podido desbaratar ni mucho menos desmovilizar a la CIDOB y al Conamaq orgánicos que se mantienen firmes y en pie de lucha.

El pasado 15 de enero de 2015, la dirigencia del Conamaq orgánico y los miembros de su Comité de Solidaridad acordaron diseñar una estrategia de defensa y lucha para el período 2015 – 2020 y se plantearon al menos tres objetivos inmediatos: la recuperación de la sede del Conamaq, la defensa de todos los perseguidos y detenidos políticos, y la presentación de una nueva acción popular para eliminar los transgénicos en Bolivia mediante un Referéndum Constitucional, en la perspectiva recuperar la fuerza de las VIII y IX marchas indígenas y unificar a todos sectores de la población para enfrentar al gobierno impostor. 

Notas:
1. Taller temático Tierra y Territorio, Vicepresidencia de la República, La Paz, 27 y 28 de julio de 2011.
2. Desde el inicio de la IX marcha en 2012 hasta septiembre de 2013, el gobierno intentó tomar la sede del Conamaq por la fuerza en cinco oportunidades. Se supo que los avasalladores violentaron la sede indígena a la cabeza del ex diputado del MIR Renán Paco Granier, el ex alcalde del MNR Plácido Suntura y otras ex autoridades de gobiernos neoliberales que actualmente son fieles servidores del MAS, en un “ambiente de gran tensión y guerra no declarada como en los peores tiempos de las dictaduras militares”, describió el sociólogo Pablo Mamani Ramírez (Bolpress).
3. Conferencia pronunciada por James Petras en el IV Congreso Nacional de Sociología de Bolivia, 14 de abril de 2007 en La Paz. Petras es profesor emérito de la State University de Nueva York, Binghamton (USA) y profesor adjunto de la St. Mary’s University, Halifax, Nueva Escocia (Canadá).
4. Una comisión de la Iglesia Católica constató en el terreno que el gobierno amenazó con suspender servicios de salud prestados por Médicos Canarios en las comunidades del TIPNIS. El representante del Conamaq David Crispín tuvo acceso al “Protocolo de Consulta que da pautas para el triunfo del ‘sí’, aún antes del inicio de la consulta, y demuestra el chantajismo y la manipulación… porque a los hermanos del TIPNIS les están ofreciendo bombas de agua, motores fuera de borda para que digan ‘sí’. Y aquellos que se opongan no recibirán nada...”.
5. La locutora del evento transmitido por Bolivia TV describió con lujo de detalles la prebenda entregada a indígenas oficialistas: “tres camionetas doble cabina de industria china, con cilindrada de 2378 centímetros cúbicos…”. Reveló también que el gobierno de Morales regaló hasta la fecha más de 40 camionetas a organizaciones sociales y sindicatos de todo el país.

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