jueves, 1 de mayo de 2014

Colombia: En el Día del Trabajo entierran vivos a 40 mineros en el Norte Cauca


Pueblos en Camino

40 mineros sepultados en explotación minera de El Palmar, Cauca, Colombia. Este 1 de mayo de 2014 será, por las víctimas de la codicia de El Dorado y de la conquista, un día para rechazar el exterminio que genera la codicia minera corporativa transnacional. Estarían con vida si el oro que alimenta a los beneficiarios del sistema, no se alimentara de tanta muerte, corrupción, terror y destrucción. No podemos seguir muriendo y matando para que unos pocos acumulen. Ver video con testimonios desde El Palmar

 
En el Día del Trabajo entierran vivos a 40 mineros en el Norte Cauca, Colombia
 
 
Siendo aproximadamente las 2200hrs de la noche del 30 de abril, se derrumba una enorme cantidad de tierra y lodo sobre mineros que trabajaban en un pozo. Testigos calculan que por lo menos 70 metros cuadrados de tierra y lodo atraparon a unas 40 personas que sobrevivían realizando este trabajo durante la noche, al parecer, a cambio de una “mejor” remuneración que durante las horas del día. El Palmar,donde sucedió esta tragedia, queda a unos 20 minutos del casco urbano de Santander de Quilichao en el norte del Departamento del Cauca, al Sur Occidente de Colombia, a unos 70 kmts. al sur de la ciudad de Cali. La información preliminar  proviene de un testigo que llegó al lugar de los hechos e informa que hasta el momento, aproximadamente 0100hrs del 1 de mayo, solamente habían podido rescatar tres personas. En la mina trabajan campesinos, indígenas y afrocolombianos. Según el angustioso testimonio recogido esta madrugada, se dice que los “dueños” de esta excavación minera y de las retro excavadoras que se encontraba allí, habrían escapado con sus equipos. 
 
 
Compañeros de trabajo, familiares, amigos de los mineros, están sumidos en la desesperación, el dolor y la angustia. Pobladores de la zona esperaban a esta hora noticias sobre sus parientes y conocidos. 
 
 
Sucede esta tragedia, que sepulta vivos a trabajadores explotados, precisamente en las primeras horas del 1 de mayo, Día de los y las trabajadoras. Al compartir esta información preliminar, agobiados de expectativa y tristeza, nos preocupa además que esta tragedia sirva como pretexto para señalar a las víctimas como culpables de la misma, criminalizarlas y favorecer con ello la explotación minera a gran escala, perpetrada por las transnacionales, según la política minera del Estado Colombiano. Las víctimas de esta tragedia, como las de otros derrumbes en minas mal llamadas artesanales, son obreros explotados en condiciones oprobiosas quienes deben recurrir a este tipo de trabajo asumiendo riesgos inaceptables, para sobrevivir en medio de la falta de oportunidades de trabajo. Son víctimas de la voracidad criminal de dueños de maquinarias, frecuentemente aliados a escuadrones de la muerte, en colisión con fuerzas armadas y funcionarios del Estado quienes conocen de esta actividad y a sus beneficiarios, pero, cuando no los protegen abiertamente, dan la espalda y pretenden no ver lo que sucede. Esta región del Norte del Cauca ha sido empobrecida por el despojo violento a indígenas y afrocolombianos por parte de los grandes ingenios azucareros. La caña de azúcar ha reemplazado todos los cultivos de pan coger y generado miseria, contaminación, hambre y violencia social en la zona. En este sustrato social, el narcotráfico se estableció y permea todos los ámbitos de la región moviendo enormes cantidades de dinero. En lugar de realizar una reforma agraria que garantice el sustento de los pobladores de la región y proteja el medio ambiente, el Estado, ha defendido abiertamente los intereses de los ingenios y ahora, el de compañías mineras transnacionales a través de enormes concesiones. En estas condiciones de inseguridad, criminalidad y pobreza para beneficio de unos pocos a costa de la mayoría de la población despojada y explotada, se da este tipo de proyectos mineros que, lejos de artesanales, son formas de explotación realizada por empresarios que someten trabajadores en condiciones inaceptables de riesgo y abuso. El gobierno colombiano ha presentado la minería a cielo abierto realizada por grandes empresas transnacionales, en su mayoría canadienses, como una alternativa limpia, segura y técnicamente apropiada. Toda la evidencia demuestra que la destrucción y muerte ocasionada por este tipo de megaproyectos mineros es mucho peor que la ocasionada por los proyectos menores. A la destrucción ambiental y contaminación masiva causada por estos proyectos se suma la criminalidad y violencia para despojar a los habitantes de tierras objeto de concesiones. La población expulsada de tierras productivas termina en villas miseria engrosando por fuerza la criminalidad y siendo reclutada para actividades como el narcotráfico y los grupos armados. La cantidad de muertos que produce la minería a cielo abierto no son tan visibles como los que causan accidentes como el que hoy sepultó a estos mineros en el Cauca, pero su número es mucho mayor, si se incluye, como debería hacerse, a quienes son afectados por la falta o por la contaminación de las aguas y las tierras. 
 
Debemos recordar que el extractivismo del oro beneficia, fundamentalmente al gran capital especulativo transnacional y a dueños de grandes capitales en países centrales quienes destruyen ecosistemas, montañas, selvas, ciudades y campos, para enterrar lingotes en socavones o colgarse joyas y evitar así, con la muerte de naturaleza y el exterminio de poblaciones enteras, la depreciación de sus enormes riquezas. La minería del oro es una actividad criminal, pero no son los criminales los pobres trabajadores obligados a enterrarse en vida para que unos desconocidos millonarios a quienes nunca conocerán, conserven e incrementen sus capitales. Los criminales, responsables de un verdadero genocidio global en curso que incluye hoy a las víctimas de la mina de El Palmar en este triste Día del Trabajo, son las corporaciones mineras transnacionales, los centros financieros especulativos donde se vende anticipadamente y por enormes ganancias el oro que sacan de estas tierras quienes hoy quedaron allí sepultados, los gobiernos que sirven a esos intereses a costa y a sabiendas de sus impactos que encubren con una complicidad aberrante, empezando por el gobierno de Canadá. Pero también el gobierno de Colombia, que, de una parte, promueve la minería ilegal no artesanal en manos de escuadrones de la muerte y empresarios explotadores, persigue a mineros artesanales que sobreviven con esta actividad a quienes les declaró la guerra sin brindarles alternativas y entrega en concesión la mayor parte del territorio nacional a las transnacionales. El Norte del Cauca y Colombia lloran este 1 de Mayo de 2014 a trabajadores esclavizados de su tierra, enterrados por la codicia de un sistema que les impone la muerte por el despojo, por la persecución, por la guerra, el terror y la violencia, por la destrucción ambiental o por derrumbes mineros para beneficiarse con las prebendas corruptas que les deja el despojo para beneficio del capital transnacional. Lejos de este socavón de la muerte se encuentran los patrones del capital transnacional, durmiendo y disfrutando cómodamente la riqueza obtenida por el despojo sin siquiera saber de los muertos que van enterrando en vida por todo el planeta que van matando. Este primero de mayo de 2014 será, por las víctimas de la codicia de El Dorado y de la conquista, un día para reconocer el exterminio que genera la codicia minera. Estarían con vida si el oro que alimenta a los beneficiarios del sistema, no se alimentara de tanta muerte y destrucción. No podemos seguir muriendo y matando para que unos pocos acumulen. 
 
A continuación compartimos una información sobre la explotación minera de El Palmar que habla por si misma. 
 
Tejido de Comunicación y Pueblos en Camino
 
 
 
En Santander de Quilichao existen cerca de 9 frentes de trabajo en los que se practica intensamente la minería ilegal, la mayoría localizados entre la vereda Quinamayó, sobre la margen izquierda y derecha del rio aguas-abajo, y la vereda San Antonio. También, hay frentes en la vereda Mandivá y 2 para ser más exactos en el corregimiento de Mondomo. En estos 9 frentes se ocupan más de 5000 personas, la mayoría afrodescendientes, y más de 50 máquinas retroexcavadoras que remueven tierra 24 horas y hacen en tan solo una hora el trabajo de 1000 hombres. Algunos frentes, como el de la vereda el Palmar llevan más de un año operando de manera ininterrumpida, y otros, no superan los 5 o 6 meses. Por regla general y de seguridad se tiene que, cada cierto tiempo; no más de 6 meses, se levanta un frente y se traslada a otro, y luego, a otro, y a otro, en un juego de ruleta para evadir quizás los ejercicios de control de las autoridades. También hay 7 sitios de exploración minera entre la vereda el Palmar aguas- abajo hasta los límites con la vereda San Antonio, 3 en Mandivá y 1 en Mondomo.
 
Por lo general un frente lo conforman varios socios que se articulan y organizan para explotar pedazos de un mismo predio los cuales todos a su vez en la mayoría de los casos obedecen a una cabeza mayor; a un jefe o al dueño de la mina. Cada uno de estos pedazos está a cargo de un capataz que también hace las veces de administrador; en su condición, la desconfianza es para unos lo que la vida significa para otros. En la mayoría de los casos también cuentan estos frentes con relacionistas públicos que se encargan no solo de hacer el puente con particulares para la compra de predios o proponer mediante engaños a los propietarios, campesinos todos y afrodescendientes en su mayoría, las tales uniones temporales; “al partir”, sino que además, traman enlaces con algunos miembros de la fuerza pública para asegurar por un lado el control de la zona con información privilegiada y por el otro, el transporte ilegal de oro y de dinero. Por ello, en muchas ocasiones cuando el ejército en su ejercicio de acciones de control hace presencia en estas zonas, que apropósito casi nunca sucede no obstante existir una base militar a tan solo 15 minutos, en las minas solo encuentran hoyos profundos y mineros. Según un miembro del Consejo Comunitario del Zanjón del Garrapatero que nos pidió mantener su nombre en reserva, “Pareciera que aquí todos trabajan en llave y en secreto”
 
La minería ilegal en Santander, según un alto oficial del ejército, se encuentra asociado en la mayoría de los casos a grupos al margen de la ley, en especial las BACRIM (Bandas Criminales. Uno de los nombres con que se conocen los paramilitares o escuadrones de la muerte que actúan en colisión con el Estado)
No obstante este desalentador panorama la respuesta de la institucionalidad ha sido, el silencio.
 
Por Jaime Soto Palma
Periodista Investigador
 
 
A  20 minutos de Santander de Quilichao, en dirección norte sur, con el cerro Garrapatero al poniente y por una carretera serpenteante y sin pavimentar, pero en muy buen estado, se llega a la vereda El Palmar. Habitada en su mayoría por afro descendientes; 1500 tal vez, prodigaba ser, por la fertilidad de sus suelos, hasta hace muy poco una de las últimas reservas agrícolas del norte del Cauca.
 
Surcada por el rio Agua Limpia y otros no menos importantes, estos ríos que en otrora con sus aguas límpidas y cristalinas hacían gala de su nombre, hoy aguas abajo abastecen a más de 20 acueductos rurales de agua barro, de mercurio y cianuro muy posiblemente, gracias a los gravísimos daños ambientales que está provocando la minería ilegal. Estas aguas también, y pese a las actuales circunstancias, son utilizadas para riego en plantaciones de arroz, piña y caña especialmente, no obstante los peligros que para la salud humana ello puede implicar.
 
En mi recorrido, iniciado apropósito a muy tempranas horas de la mañana, pude constatar, entre el punto de quiebre de la carretera Panamericana hasta dos Km antes del sitio de la extracción, la presencia de siete máquinas retroexcavadoras, silenciadas todas, ocultas unas entre la maleza y camufladas otras en medio de la vegetación. Este paisaje siniestro de palas mecánicas que por nada se confunden con el verdor intenso de la naturaleza, debo confesar, me trasladó 25 años atrás a los comienzos de la minería intensa en Frontino, Segovia y Marmato. Tres pueblos antioqueños que, por más de una década, han vivido esperando a que Tribunales Internacionales obliguen al Estado Colombiano a resarcir no solo los daños ambientales causados sino a las cientos de víctimas que ha provocado la contaminación por “plomo”, cianuro y mercurio. También, a 15 años atrás, cuando los paramilitares con el apoyo de la institucionalidad lograron en vastas regiones del país imponer el silencio. En el Palmar ya casi nadie quiere hablar, cada cual sospecha de cada quién, máxime si es forastero.
 
 
 
La muerte de dos personas el pasado fin de semana en el norte del Cauca es apenas la punta del iceberg de lo que significa la minería ilegal en zona rural de Santander de Quilichao.
 
Según Ricardo Cifuentes, secretario de gobierno, las dos personas fallecieron cuando la mina en que trabajaban se derrumbó, hechos que ocurrieron en el sector del Palmar. Aún más preocupante; según el funcionario, es que en la misma zona han muerto al menos 9 personas s en la misma actividad y sus fallecimientos han querido ser ocultados por quienes trabajan en el sitio.
 
Y es que allí, si bien existe un permiso de explotación minera, lo que está prohibido es el uso de maquinaria pesada; en ese lugar están haciendo socavones del tamaño de un edificio de tres pisos, socavones que tienen a derrumbarse por cualquier circunstancia. Explica el señor Cifuentes.
 
El secretario de gobierno, quien desde noviembre anterior está amenazado precisamente por la persecución a la minería ilegal; agrega que además de la muerte y la violencia que ha traído la extracción minera ilegal en su municipio, se suma el tema sanitario.
 
La Malaria que se había erradicado, volvió por cuenta de personas de la costa pacífica que llegaron atraídos por la fiebre del oro. Enfermedades venéreas a causa de la prostitución también ha incrementado su manifestación.
 
Las zonas donde más problemas se presentan con Minería Ilegal, son Manivá; donde el fin de semana se hizo un procedimiento de decomiso de combustible, el Palmar, la Toma y San Antonio.
 

(Tomado de http://www.pueblosencamino.org/index.php/asi-no/proyectos-de-economia-extractiva/822-en-el-dia-del-trabajo-entierran-vivos-a-40-mineros-en-el-norte-cauca-colombia) 

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