viernes, 28 de julio de 2017

Las guerras indias de 1860 a 1890 (I): Antecedentes


Persecución de indios. Autor desconocido.
 
Esta es la primera de las tres entradas que vamos a dedicar a las guerras indias de 1860 a 1890. La presente está dedicada a los antecedentes que derivaron en los conflictos. Las dos siguientes se dedicarán a dos hitos fundamentales: la derrota del general Custer en Little Bighorn (1876); y la revancha estadounidense con la masacre de los sioux de Wounded Knee (1890).

Cuando Andrew Jackson llegó a la presidencia de los Estados Unidos, en 1829, muchas tribus indígenas habían sido desplazadas y la frontera natural se fijaba en el río Misisipi: al oeste de este río, era territorio indio. El carácter nómada de las tribus les llevó a aceptar su traslado, llegando a acuerdos con los Estados Unidos. Huelga decir que la coacción y los engaños estuvieron siempre presentes en estas negociaciones.

Jackson era partícipe de la eliminación de los indios, había dirigido varias campañas militares e intervenido en las negociaciones por las cuales los indios del sur (Georgia, Florida y Alabama) aceptaron su traslado hacia el oeste. En el año 1830, Jackson logró la aprobación en el Congreso de la Ley de Eliminación de los Indios, por la cual, en las décadas que siguieron, se obligó a muchos pueblos del sur a ceder sus tierras y a ser trasladados al oeste, al Territorio Indio, donde el hombre blanco no podía asentarse. Desde entonces, se produjeron numerosos abusos. El Gobierno se había comprometido a proteger a los indios que permaneciesen en territorio estadounidense. Sin embargo, las hostilidades surgieron pronto (caso de la guerra de Black Hawk en 1832) y derivaron en el uso de la fuerza y las deportaciones forzosas. Solo hasta 1837, 46.000 indígenas habían sido deportados.(1)
 

Andrew Jackson, presidente de los Estados Unidos entre
1829 y 1837.

Muchos de los acuerdos firmados fueron violados poco más tarde a medida que la expansión de los Estados Unidos tuvo lugar. Este fenómeno se agudizó especialmente a partir de 1840, cuando numerosas caravanas de colonos comenzaron a afincarse en Oregón y California, en el oeste. En 1851 se firmó el tratado de Fuerte Laramie entre el Gobierno y varias naciones indias, entre ellas los sioux, cheyenes y arapahoes. Dicho tratado permitía al Gobierno fijar puestos militares en territorio indio. Además, las tribus no hostigarían el paso de caravanas hacia el oeste. A cambio, las naciones indias recibían el reconocimiento sobre sus tierras a perpetuidad.

La Guerra de Secesión (1861-1865) agravó la situación. El ejército del Norte ocupó zonas del Territorio Indio, (Masacre de Sand Creek de 1864) fijando las bases de lo que serían las guerras indias. Finalizada la guerra civil, la llegada de colonos hacia el oeste se intensificó: granjeros, mineros, cazadores... a lo que se sumó el exterminio del búfalo en los años setenta, pilar básico para la subsistencia de las naciones indias. Todo ello vulneraba los tratados existentes entre estas tribus y el Gobierno estadounidense, el cual decidió aplicar una política nueva: a partir de 1867, forzó a las naciones indias a firmar tratados para su concentración en reservas en las zonas más deprimidas del oeste. Los numerosos conflictos y enfrentamientos que se produjeron culminaron con la alianza de varias tribus y su victoria sobre Custer en 1876.
 
A día de hoy, existen más de 250 reservas indias. Despojados de sus formas tradicionales de vida y excluidos socialmente, los nativos americanos padecen graves problemas como el alcoholismo y una elevada tasa de suicidios. A todo ello se suma el factor económico, que ha motivado la concesión a estas reservas de derechos para la apertura de casinos como medio de subsistencia.
 
(Tomado del Blog HISTORIAS DESTERRADAS: http://historiadesterrada.blogspot.pe/2013/05/las-guerras-indias-de-1860-1890.html )

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