domingo, 12 de octubre de 2014

Bolivia/ Silvia Rivera Cusicanqui: “El indianismo de este Gobierno es de caricatura”

“El indianismo de este Gobierno es de caricatura”
Fotos Freddy Barragán / Página Siete. 
  Juan Carlos Salazar, director de Página Siete; Silvia Rivera e Isabel Mercado, subdirectora.
 
La socióloga Silvia Rivera Cusicanqui, flamante Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanas, no duda en calificar de "caricatura” al indianismo que postula el actual Gobierno. Historiadora y teórica  del indigenismo, acusa a "un sector de la ultraizquierda estalinista” del régimen de haberse beneficiado del "capital simbólico que aporta lo  indio” y de haber capitalizado la "plusvalía simbólica” de la memoria indígena.
Autodefinida como "optimista cautelosa o pesimista alegre”, invita a la ciudadanía  a votar este 12 de octubre por "el gesto y no por la palabra, por la derrota y no por la victoria, para convertir la derrota en un motivo de autocrítica, de reflexión y de organización  para lo que viene”.
 Acabas de recibir el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanas… Un buen momento para hacer un balance…
Un premio es darse cuenta del pasado, de lo que has sido, de una trayectoria,  y también sirve para rememorar los comienzos, en mi caso en la lucha por la democracia. Yo me he formado durante la dictadura y he visto caer a mucha gente, compañeros míos, muchos muertos. Yo pienso que es un momento para recordarle  a esta sociedad que quiere olvidarse de eso. En mi caso, la trayectoria está vinculada a un  cierto compromiso político, que es un compromiso muy humilde y desde el llano. No me interesan los cargos públicos para nada, pero me interesa mucho el destino del país.
 Eres  de una de las primeras promociones de la carrera de Sociología de la UMSA… ¿Cómo ha cambiado el país desde entonces?
Debemos hacer autocrítica y reflexionar en qué medida hemos contribuido a la caricatura de indianismo y de defensa de la Madre Tierra que está haciendo este gobierno. Es decir, hemos contribuido a una recuperación de la memoria indígena con un esclarecimiento sobre el papel político y de lucha de los indígenas, no solamente como producto de la opresión. Hemos tratado, a través de los trabajos míos  y del Taller de Historia Oral Andina,  de revertirla y descubrir que había un proyecto de sociedad y un proyecto que estaba asentado en el ayllu. Lamentablemente, esto ha sido capitalizado  por un sector de la ultraizquierda estalinista que se ha puesto directamente a beneficiarse de ese capital simbólico que aporta lo  indio. Yo diría incluso que están capitalizando una plusvalía simbólica de todo aquello que han acumulado generaciones de madres, padres, abuelas, tejedoras, yatiris, que han sido quienes han mantenido  viva la memoria de lo que son los logros civilizatorios de la sociedad andina, lo que de alguna manera hemos contribuido a  mostrar a la sociedad. Yo no me arrepiento de haberlo hecho, pero debo reconocer que nos faltó quizá clarificar la epísteme indígena como una alteridad sustantiva y no simplemente como un emblema de color de piel o de ropa. Hoy día cualquiera es indígena, se pone cualquier ropa y se uniforma. Digamos hay una especie de uniformización, pero lo más preocupante es el control militar que hay sobre todo este proceso. Hemos luchado en contra del Pacto Militar-Campesino del general René Barrientos (1964) y ahora estamos ante un  pacto militar-cocalero, militar-indígena entre comillas, una acotación del liderazgo, una expulsión de los líderes legítimos y la imposición de liderazgos truchos. Eso para mí es muy preocupante.
 ¿Cuál es la consecuencia de todo este fenómeno que tú describes?
Hay ciertos momentos en que los gobiernos ya no necesitan sociólogos para ser analizados, sino psicoanalistas, porque realmente creo que hay un problema de complejo y este  complejo tiene su otra cara que es el delirio de grandeza. Son las dos caras de la misma medalla y este complejo es más acusado todavía en los intelectuales mestizos. Álvaro García  Linera, para mí, es emblemático del acomplejado de élite que quiere parecerse al grande, quiere parecerse a China, a  Brasil, es la  megalomanía  de los proyectos que está  incubando este gobierno al calor de esta cúpula de militares e intelectuales.
 Sin embargo, al proceso  de cambio se le han reconocido algunos logros, como la inclusión indígena, por ejemplo…
El mayor logro de Evo  Morales es estar ahí, con la cara que tiene y con el nivel educativo que tiene, porque la mayoría de la gente indígena que sentía complejo y vergüenza dice: yo soy lindo, soy bello, tengo fuerza, tengo inteligencia. Es evidente que hay una especie de momento estelar del crecimiento  y ha sido muy oportuna la redistribución de los recursos que le llaman nacionalización,  aunque solamente es un cambio de la proporción del tributo que se agarran ellos y que se agarra el Estado. Todo eso ha creado condiciones para un momento de auge económico que permite que alguna gente se libre de la pobreza y tenga cierto empoderamiento por el hecho de que está perdiendo la vergüenza. Sin embargo, hay una especie de internacionalización del colonialismo  que trae consigo también un proyecto capitalista con rostro indígena, un proyecto que implica explotación del prójimo. El empresario cocalero, el transportista, el cooperativista, que  son indígenas de cara, ha  entrado en el juego de la acumulación. Tiene elementos casi folklóricos redistributivos, las fiestas, los prestes, pero en temas de clase estamos en un proyecto capitalista extractivista primario exportador y, por lo tanto, vulnerable.
 Esta mirada que tienes de reconocer el pasado para precautelar el futuro, no existe en la mayoría de grupos políticos…
Tengo un yatiri y una yatiri. Soy como hermana, amiga y clienta de estos dos personajes, que no se mueven en el mundo de la política. Con ellos sí hablamos del  "qhip nayr uñtasis sarnaqapxañani”, que traducido significaría "que el pasado sea futuro, depende de cómo caminamos en el presente”. Y este hermoso aforismo guía mucho mis pasos, también guía mis análisis. Hoy en día, desde la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido,  es necesario buscar lo que está pasando en términos ya no de ganancias y pérdidas, de beneficios inmediatos o mediatos,  sino de una evaluación profunda de lo que es el  aporte indígena, en términos de construcción de una sociabilidad ciudadana, de un bien común, en términos del bien común ciudadano. Qué podemos aprender de lo que nos ha legado esta sabiduría, porque todo eso se puede convertir en marca: "indio marca registrada” para el