jueves, 29 de mayo de 2014

Brasil/ Enrico Bernard: “Nunca antes en la historia de este país se atacó tanto a las áreas protegidas como ahora”. Entrevista

IHU - Unisinos
Adital


Entrevista especial con Enrico Bernard

"En el Congreso Nacional hay propuestas que, si fuesen aprobadas, pueden afectar a más 2 millones de hectáreas sólo en la región amazónica”, advierte el biólogo.

"Durante un largo período, de 1981 hasta recientemente, el gobierno brasilero respetaba los límites de las unidades de conservación nacionales. Ahora, en función de una visión extremadamente desarrollista, esas áreas protegidas pasaron a ser miradas como un impedimento, como un estorbo, y la solución es: si están atascando, deshazlas”. 

La crítica es de Enrico Bernard, profesor de la Universidad Federal de Pernambuco – UFPE y uno de los autores de la investigación "Reducción, Desclasificación y Reclasificación de Unidades de Conservación en Brasil”, que indica la existencia de un resultado "alarmante” en relación con la pérdida de unidades de conservación producidas en el país. De acuerdo con el investigador, es espantoso verificar que, entre la década de 1980 y los años 2000, hubo puntos aislados de reducción de las unidades de conservación. Sin embargo, las acciones realizadas en los últimos años son responsables por casi la totalidad de la pérdida de 5,2 millones de hectáreas de las unidades.


En la entrevista a continuación, concedida a la IHU On-Line por teléfono, Bernard explica que diez factores, entre los cuales se encuentran el agronegocio, el turismo, la especulación inmobiliaria, la construcción de hidroeléctricas y la generación de energía, son responsables del diagnóstico presentado.


Según él, después de la publicación del Sistema Nacional de Unidades de Conservación - SNUC, en el año 2000, varias unidades de conservación fueron reclasificadas, pero la situación empeoró ocho años después. "La situación, sin embargo, cambió de figura a partir de 2008, cuando observamos un gran nuevo ciclo de alteración de límites, de reducción y de desclasificación de las áreas. Este pico de 2008 no es sin fundamento. En 2007, la Empresa de Pesquisas Energéticas - EPE, vinculada al Ministerio de Minas y Energía, publicó un documento que se llama Matriz Energética 2030, en el cual se dice claramente que, para atender a la demanda energética de Brasil hasta 2030, todos los grandes ríos de la Amazonia tendrán que ser represados. Al año siguiente, en 2008, comenzamos a ver eventos de alteración de límites de las unidades de conservación de la Amazonia. Entonces, lo que motivó esa alteración a partir de 2008 está muy relacionado con la generación y transmisión de electricidad”.


El investigador destaca que más del 70% del área perdida estaba ubicada en la Región Amazónica, donde se concentran las mayores unidades de conservación. "Algunas unidades estaduales simplemente desaparecieron. Rondonia es un estado que tiene un problema serio, porque algunas unidades de conservación de Rondonia primero fueron reducidas y después simplemente desaparecieron”. Y dispara: "Lo que Brasil está haciendo es un tiro en el pie, porque el país depende mucho de la generación hidroeléctrica, y varios de los ríos que abastecen esas hidroeléctricas pasan por dentro o tienen sus nacientes en las unidades de conservación. Entonces, acabar con los parques y reservas puede comprometer hasta la generación de electricidad en Brasil”.


Enrico Bernard es graduado en Ciencias Biológicas por la Universidad de San Pablo - USP, maestría en Ecología por el Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonia y doctor en Biología por la York University, Canadá. Es responsable del Laboratorio de Ciencia Aplicada a la Conservación de la Biodiversidad y profesor de Biología de la Conservación en el Departamento de Zoología de la Universidad Federal de Pernambuco - UFPE.

Lea la entrevista a continuación:


IHU On-Line - ¿En qué consiste la investigación que indica como resultado la pérdida de 5,2 millones de hectáreas de conservación de la naturaleza?

Enrico Bernard – En esta investigación, analizamos los llamados eventos de desclasificación, reclasificación y reducción de unidad de conservación en Brasil. La desclasificación es cuando un área pierde su espacio de protección, o sea, deja de existir; la reclasificación es cuando cambia de categoría; y la reducción es cuando pierde área, pero continúa existiendo.


La investigación observó todos los eventos de alteración de límites de las unidades de conservación en Brasil en el período de 1981 hasta diciembre de 2012. Identificamos 93 ejemplos donde hubo alteración de límites, de categoría o de existencia de unidades de conservación en el país. Esos 93 ejemplos dieron como resultado la pérdida efectiva de 5,2 millones de hectáreas de áreas protegidas.


Cuando me refiero a áreas protegidas, estoy refiriéndome a las unidades de conservación, porque no investigamos tierras indígenas ni quilombolas.


Investigamos lo que estaba generando esos eventos y fuimos detrás de los llamados "drivers” que estaban provocando esas alteraciones. Identificamos diez 'drivers', diez agentes, o sea, diez fuerzas que produjeron la operación de la desclasificación y de la reducción de los límites de áreas protegidas en Brasil.

Categorizamos esos drivers en diez clases: la propuesta de nuevas categorías cuando un área, antes del Sistema Nacional de Unidades de Conservación - SNUC, fue alterada; adecuación al propio SNUC, que también hizo que varias categorías fuesen reclasificadas; agronegocio; asentamientos rurales; turismo; sobre exposición con otras áreas; especulación inmobiliaria; generación y transmisión de electricidad; un 'driver' político, que es cuando nosotros no conseguimos identificar la categoría, pero la propuesta de extinguir o reducir un área viene directamente de una Asamblea Legislativa; y el último driver es el aumento de la conservación. Entonces, por detrás de esos 93 ejemplos, tenemos todas esas fuerzas actuando.


Después de esto, investigamos, temporalmente, lo que estaba ocurriendo y encontramos un patrón muy alarmante: de 1981 hasta 2000, prácticamente no hubo alteración de áreas protegidas en Brasil; sin embargo, en 2001, ocurrió el primer pico de alteración, y es el resultado de la publicación del SNUC un año antes. Quiere decir, el SNUC fue publicado en 2000, y en 2001 varias unidades de conservación fueron reclasificadas para adecuarse a las nuevas categorías del SNUC. Identificamos que ese ciclo era positivo y de fortalecimiento institucional. Sin embargo, entre 2001 y 2007, observamos alteraciones en las unidades de conservación estaduales en Rondonia y en Mato Grosso, principalmente por causa del agronegocio. La situación, sin embargo, cambió de figura a partir de 2008, cuando observamos un gran nuevo ciclo de alteración de límites, de reducción y de desclasificación de las áreas. Ese pico de 2008 no es sin fundamento. 

En 2007, la Empresa de Pesquisas Energéticas - EPE, vinculada al Ministerio de Minas y Energía, publicó un documento que se llama Matriz Energética 2030, en el que se dice claramente que, para atender la demanda energética de Brasil hasta 2030, todos los grandes ríos de la Amazonia tendrán de ser represados. Al año siguiente, en 2008, comenzamos a ver eventos de alteración de límites de las unidades de conservación de la Amazonia.

Entonces, lo que motivó esa alteración a partir de 2008 está muy relacionado con la generación y transmisión de electricidad. O sea, a partir de 2008 hubo un pico de pérdida de áreas protegidas en Brasil en función de la generación y transmisión de electricidad.


IHU On-Line – Ese valor de 5,2 millones de hectáreas, ¿corresponde a qué regiones?

Enrico Bernard – Más del 70% de lo que se perdió está en la Región Amazónica, porque concentra las mayores unidades de conservación. Hicimos también una clasificación por área, por el tamaño de la unidad que fue afectada, y hubo un patrón interesante: las unidades "menores”, con menos de mil hectáreas, son reclasificadas, o sea, simplemente cambian de categoría. Las unidades mayores, con más de cien mil hectáreas, o dejan de existir o son reducidas. Entonces, cuanto mayor es la unidad, mayor es el ataque sobre ella en el sentido de pérdida de área y de protección. Si es "pequeñita”, cambia de categoría; si es grande, se extirpa el área o simplemente se hace que deje de existir.


Algunas unidades sufrieron más de un evento. Hubo una unidad que fue reducida una vez y después fue totalmente desclasificada, o sea, dejó de existir. Entonces, lo que está ocurriendo es que, parodiando a un cierto ex presidente de Brasil, "nunca antes en la historia de este país” se atacó tanto a las áreas protegidas como ahora.


IHU On-Line - ¿Qué indica esto en relación con el Sistema Nacional de Unidades de Conservación?

Enrico Bernard – Demuestra que Brasil está pasando por un momento crítico en relación con el área ambiental. Durante un largo período, de 1981 hasta recientemente, el gobierno brasilero respetaba los límites de las unidades de conservación nacionales. Ahora, en función de una visión extremadamente desarrollista, esas áreas protegidas pasaron a ser vistas como un obstáculo, como un estorbo, y la solución es: "si están atascando, deshazlas”. Existen iniciativas extremadamente peligrosas, como la del frente parlamentario que se está constituyendo en el Congreso Nacional, que cuenta con la adhesión de casi 240 diputados. Ese frente parlamentario tiene como objetivo alterar la situación de las unidades de conservación de Brasil. Se está formando ahora, dominado ampliamente por la bancada ruralista.


Las unidades de conservación brasileras tienen problemas presupuestarios, Brasil tiene las mayores unidades de conservación del mundo y varias de ellas no tienen espacio para trabajar.

Entonces, junto con todo esto, también hay una iniciativa formal de varios diputados que quieren atacar y alterar el SNUC. Yo acostumbro decir que estamos pasando por el momento más delicado de la cuestión ambiental de la historia reciente de Brasil. Conquistas que la sociedad brasilera consiguió hace casi 40 años están siendo simplemente desgarradas y deshechas en este momento. Por más paradójico que pueda parecer, durante el régimen militar los parques de las reservas brasileras no eran tan atacados como lo son ahora, cuando el país vive en plena democracia. Conquistas de la sociedad brasilera en lo que se refiere a la legislación ambiental, que demoraron 30, 40 años para concretarse, están siendo simplemente desgarradas, puestas en segundo plano. Éste es un momento extremadamente delicado para quien cree que las unidades de conservación son importantes –y yo soy una de esas personas.


Creo que las unidades de conservación son necesarias, y es con mucha preocupación e indignación que vemos la situación actual de las unidades de conservación brasileras.


IHU On-Line - ¿Cuáles son esos proyectos a que usted se refiere?

Enrico Bernard – En nuestro trabajo, dividimos los eventos que ya ocurrieron y las propuestas de nuevos eventos. Las propuestas, en ese caso, están restringidas a la Amazonia. Por lo tanto, en el Congreso Nacional hay propuestas que, si son aprobadas, pueden afectar a más 2 millones de hectáreas sólo en la región amazónica. Sólo en la región amazónica, por lo menos cinco propuestas se están evaluando y pueden afectar a más de 2 millones de hectáreas de áreas protegidas. Ahora, nadie sabe qué propondrá ese frente parlamentario; puede aparecer una cajita de sorpresas y puede haber varias propuestas nuevas evaluadas en un futuro cercano. La historia nos muestra que la bancada ruralista no es ni siquiera un poco solidaria con las unidades de conservación brasilera.


IHU On-Line – De esas unidades analizadas, ¿es posible evaluar cuál es la que está en situación más crítica?

Enrico Bernard – Algunas unidades estaduales simplemente desaparecieron. Rondonia es un estado que tiene un problema serio, porque allí algunas unidades de conservación primero fueron reducidas y después simplemente desaparecieron.


Es preocupante que el gobierno brasilero resuelva atacar las unidades de conservación. Incluso, lo que Brasil está haciendo es darse un tiro en el pie, porque el país depende mucho de la generación hidroeléctrica, y varios de los ríos que abastecen a esas hidroeléctricas pasan por adentro o tienen sus nacientes en las unidades de conservación. Entonces, acabar con los parques y reservas puede comprometer hasta la generación de electricidad de Brasil.


IHU On-Line – En los últimos días hubo una reacción de los ambientalistas a causa de la iniciativa de la Empresa de Investigación Energética – EPE, de realizar nuevas investigaciones en unidades de conservación con el objetivo de construir nuevas hidroeléctricas. Mauricio Tolmasquim argumentó que la EPE sólo está realizando investigaciones. ¿Cómo evalúa usted iniciativas como éstas ante el actual cuadro de las unidades de conservación?

Enrico Bernard – La pregunta que hago a Tolmasquim es: "¿La EPE va a investigar, va a gastar dinero si no tiene la intención de construir?”. Entonces ese "discurso” de que están verificando el potencial de las unidades de conservación es una patraña. Existen investigaciones de potencial hidroeléctrico en la región amazónica desde 1970; ellos ya saben exactamente qué ríos serán represados. En la Matriz de Energía de 2030 está todo señalado, ya se sabe cuál es el potencial hidroeléctrico de los ríos.


Entonces, ese discurso de Tolmasquim es mentira, porque no van a invertir dinero para investigar potencial si no tienen la intención de construir. El señor Tolmasquim está intentando "tapar el sol con la mano”, está proponiendo un discurso muy bonito, pero sabemos que ninguna empresa de investigación invierte dinero, recursos, tiempo y energía si no tiene la intención clara de explotar el recurso. Entonces, su justificación no me convence.


IHU On-Line - El Código Forestal, ¿tiene muchos espacios para la intervención en las unidades de conservación?

Enrico Bernard – El modo de operar es exactamente explotar los vacíos legales. Entonces, en ese sentido, Tolmasquim fue muy claro en relación con la investigación en las unidades de conservación: "La ley no dice ni que sí ni que no”. Entonces, cuando usted entra en la zona gris, se explotan exactamente los vacíos y fallas de la ley. Eso deja en claro la manera en que algunas personas ven la utilización de los recursos naturales en Brasil: "Si no dice ni que sí ni que no, entonces es luz verde, vamos a explotarlos”.


Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com