jueves, 29 de mayo de 2014

Brasil: En Sergipe, más de 42 familias quilombolas serán despojadas de su tierra

Adital
Por Carol Westrup

Foto: Analucia-SECuarenta y dos familias de origen quilombola están en riesgo de perder sus tierras en la región del Bajo São Francisco, Estado de Sergipe, a causa de una decisión judicial que establece la expropiación.

El lunes 26 de mayo de 2014. Entre el paisaje rústico de la región del Bajo São Francisco sergipano, los arrozales y la cría de peces, hombres y mujeres, en círculo, se aglomeraban inquietos en la sede de la comunidad quilombola de Resina. ¿El motivo? Una decisión judicial de reintegro de posesión de propiedad de un área de más de 70 hectáreas, donde más de 42 familias de origen quilombola sobreviven y cultivan para sostener su vida.

En decisión proferida por el juez federal Ronivol de Aragão, el último 29 de abril, demanda que las familias salgan de la sede de la comunidad quilombola de Resina para que la propietaria, Ana Catarina Santos Martins, tome posesión de su propiedad rural, teniendo como plazo final para el cumplimiento de la sentencia los días 26 y 27 de mayo.

Representantes del Incra (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria), Antonio Oliveira dos Santos, miembro de la Comisión designada para emitir el informe a la Justicia Federal, y el defensor del pueblo agrario Paulo Chagas, estuvieron en el lugar en las primeras horas de la mañana del día 26 para leer la decisión judicial a la comunidad.

Presentes en la lectura, estaban la otra parte de la pelea, Ana Catarina y sus representantes.

Con oídos atentos y corazones apretados, los quilombolas escucharon la decisión y se manifestaron por la resistencia y permanencia en las tierras, mientras no estuviese presente un oficial de justicia para informarlos oficialmente sobre el proceso de desocupación.

Del 2010 en adelante

En 2010, el Ministerio Público Federal (MPF) inició una acción en contra de la constructora Norcon, denunciada por estar comprando tierras de la Unión, en la región que involucra a Resina, además de amenazar a las comunidades de la región. A partir de este proceso, el mismo juez, Ronivol de Aragão, dio ganada la causa a favor del MPF, reconociendo que aquellas áreas pertenecen a la Unión. En total son más de 800 hectáreas de tierra.

Al mismo tiempo en que hubo ese reconocimiento del Poder Judicial Federal sobre el pleito del MPF, otro proceso estaba concluyendo. Las mismas tierras, comprendiendo más de 800 hectáreas de tierra, desde hace más de 100 años están ocupadas por comunidades de origen quilombola, y el laudo realizado por la Fundación Palmares –órgano responsable de averiguar los orígenes de las tierras remanentes de quilombos– constató la situación y envió a los órganos responsables la titularización de las tierras por ser de origen quilombola.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de las comunidades, el proceso de reconocimiento todavía está esperando la reglamentación, desde julio de 2012. Esa mora dio la ocasión para una ocupación de los habitantes de Resina a comienzos de mayo de este año, en la sede del Incra, en la capital Aracajú. La principal pauta era, justamente, el reclamo de la titularización de las tierras.

Sin embargo, durante el proceso que involucró al Ministerio Público Federal y Norcon en 2010, hubo un pedazo de tierra de 70 hectáreas que no pertenecía a la constructora y que está siendo reivindicado ahora por la autora del proceso que culminó con la decisión de expropiación, Ana Catarina Santos Martins.

Titulación

Lo que ocurre es que el propio Incra en Sergipe, a través de laudos y estudios, ya reconoció toda el área, incluyendo las 70 hectáreas, que son el motivo de la confusión jurídica, como tierra de la Unión, restando, de hecho, solamente la titulación del territorio.

Durante esta semana, los representantes del Instituto se hicieron responsables, incluso, de intermediar la situación ante la Secretaría de Patrimonio de la Unión (SPU), además de las instancias del Incra en Brasilia, para apurar la titulación de las tierras de origen quilombola.

"¡La primera vez que vimos a esa mujer fue hoy!”

En la presentación judicial, uno de los principales argumentos de la autora, Ana Catarina, consiste en el alegato de que ella frecuentaba la hacienda de la familia los fines de semana y que sufría un enorme perjuicio por no usufructuar sus tierras. Sin embargo, todos en la comunidad de Resina fueron unánimes al decir que conocieron a Ana Catarina recién el lunes 26.

"Nosotros nunca vimos a esa mujer, ella nunca plantó un grano de arroz aquí, ni de paseo venía siquiera, yo sé quién es la tal Ana Catarina por que ella vino aquí hoy, si no, no sabia quién era”, afirma doña Marilia, habitante de Resina desde hace 48 años.

"¿Es correcto dejar de dar a 42 familias para dar sólo a una?”

Uno de los principales problemas en la expropiación de esas 70 hectáreas es que el espacio representa el corazón del sistema productivo de la comunidad, donde se concentra la siembra del arroz y la cría de peces. La población estima en más de 50 mil reales el perjuicio producido por la expropiación.

"Mi vida está aquí, el sustento de mi familia está aquí. ¿Es correcto dejar de dar a 42 familias, eso es justicia?”, indaga Iraneide Machado, de 37 años, madre de siete hijos. Iraneide nació en Resina y sostiene a sus hicos con la pesca y el cultivo de peces. "Vi a mis hijos criarse aquí, aquí plantamos, cuidamos y recogemos lo que la tierra nos da, no podemos aceptar esta situación, ¿dónde vamos a plantar, dónde vamos a guardar nuestro arroz?”, pregunta doña Marilia con los ojos llenos de lágrimas.

Apoyos

El Movimiento Nacional de Derechos Humanos de Sergipe (MNDH-SE), conjuntamente con el Instituto Brazos, que actúa en defensa de los derechos humanos en el Estado, afirman su compromiso en la lucha de la comunidad. "Estamos aquí para apoyar la lucha del pueblo de Resina y asesorarlos jurídicamente; sabemos de su lucha y qué significa ese pedazo de tierra para la supervivencia de la comunidad. Por lo tanto, nos juntamos con cada quilombola frente a la justicia, a la dignidad y al reconocimiento de esas tierras para su pueblo originario, los quilombolas”, defiende Lidia Anjos, articuladora del MNDH-SE.


Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com