viernes, 13 de febrero de 2015

Euskal Herria: Vamos hacia la soberanía feminista

Sabemos que la globalización, la libre movilidad del capital, las políticas económicas neoliberales y la crisis económica y social han precarizado totalmente la situación socioeconómica de la sociedad. Estamos inmersas en un importante proceso de cambios en el que el capitalismo se está refundando en su versión más cruda. Así, estamos ante transformaciones de las viejas instituciones de la modernidad y de sus relaciones sociales, y del imaginario colectivo que éstas producen. Aumenta la brecha entre ricas y pobres, y de esta manera se incrementa la competitividad social. En esta carrera las trabajadoras mujeres, migrantes, trans, presas, las que tenemos diversidad funcional no estamos en el bando de las ganadoras.

 La reinvención del sistema patriarcal que vivimos conlleva que cada vez se toman más lejos las decisiones que condicionan nuestras vidas, siempre bajo los intereses del poder económico. Están logrando imponernos todas sus reformas estructurales criminalizando la lucha social, castigando la solidaridad y con una gran militarización. Los sectores ultraderechistas que están en el poder se refuerzan y retroalimentan con un sinfín de mecanismos de explotación.

El sistema patriarcal y capitalista nos ha traído hasta aquí a la fuerza. Pero es el momento de romper las normas, de crear, de construir, de inventar, de hacerle frente al miedo. Es el momento de aprovechar la oportunidad de cambio que vivimos en Euskal Herria, sosteniendo la cuerda del feminismo y tirando fuerte de ella. Tenemos la capacidad y la oportunidad. Tenemos que direccionar el cambio, es el momento de avanzar en el camino de una transición feminista para nuestro pueblo.

Hoy, que vivimos una grave situación socioeconómica, que es cada vez más difícil desarrollar una vida digna, seguiremos trabajando por unas condiciones de vida dignas, pero al mismo tiempo, nos urge seguir profundizando en la conceptualización y en la práctica sobre el buen vivir y una vida digna.

¡Vamos hacia la soberanía feminista de Euskal Herria! Vamos a lograr el reconocimiento social de los trabajos de cuidados y a superar la división sexual del trabajo. A repartir los trabajos domésticos y a colectivizar los procesos de sostenimiento de la vida. Así lograr un reparto justo y paritario del tiempo, creando los tempus que nos permitan satisfacer nuestras necesidades y deseos. Vamos: A enfrentar las políticas que tienen como objetivo el control de nuestros cuerpos, creando mecanismos para vivirnos en cuerpos libres, diversos, cambiantes.

Vamos: A mostrar el daño que produce este modelo de familia, de relaciones, y estas identidades hegemónicas. A romper los binomios de sexo, género y sexualidad y a reinventar nuevas identidades colectivas e individuales. Cuestionando la heteronorma y la familia nuclear, y a visibilizar otros modelos de convivencia y de relación, sabiendo que éstos son dinámicos.

Vamos: A crear herramientas para enfrentar la violencia sexista, sabiendo que es la mayor baza del sistema patriarcal, haciendo propuestas en organismos públicos, tejiendo nuestra red e impulsando la autodefensa feminista. Y para ello, para llevar a cabo nuestra revolución, tenemos que seguir creando sujetos políticos partiendo de las diversas opresiones que vivimos (sexo-género, clase, cultura-raza, edad...). Necesitamos sujetos políticos diversos que se articulen y alíen para desarrollar una práctica feminista contundente.

La transición feminista está en marcha. Para seguir caminando, la red que hemos creado durante tantos años, la que mostramos en Ondarroa, no puede detenerse. La soberanía feminista individual y colectiva es nuestro norte. No dibujamos esta soberanía como algo estático e inamovible, sino como un proceso dinámico y que cambiará según el momento. Es un proceso de lucha, de construir alternativas y de identificar nuevas reivindicaciones. Es nuestro deseo y el camino que transitaremos para cumplir nuestros objetivos.

Cada una aportará desde su lugar, desde su preocupación y motivación, pero tenemos que marcarnos objetivos comunes. Tenemos que constituir un liderazgo feminista fuerte. Ha llegado la hora de multiplicar las fuerzas y luchar juntas. Todas somos necesarias. Algunas quieren crear un estado feminista, otras hablan de una alianza estratégica del movimiento feminista, pero todas queremos avanzar en la transición feminista de nuestro pueblo. En este camino, creemos que es necesaria la puesta en marcha de un espacio feminista permanente en un corto plazo de tiempo. Para trabajar sobre consensos a largo plazo, para definir direcciones, para tomar decisiones y para ganar incidencia política.

Es el momento de aliarnos. De tejer una red feminista diversa, amplia y sólida, tejida en el reconocimiento mutuo y en la alianza. Que parta de las múltiples estrategias que componen el Movimiento Feminista, porque solo lograremos la soberanía feminista de Euskal Herria mediante la complementación de las mismas. Construiremos estas alianzas desde los acuerdos y las desarrollaremos también desde los desacuerdos. Serán alianzas puntuales y alianzas estratégicas que articulen a quienes procedemos de un origen, una generación, una disciplina o una cultura política distinta.

Vivimos un momento histórico. Tenemos más opciones que nunca para el cambio, y para que éste sea de raíz, para construir la soberanía feminista de Euskal Herria. Las feministas seremos dueñas del poder y lograremos capacidad e incidencia política: vamos a pasar del contra-poder al poder. Necesitamos el reconocimiento del Movimiento Feminista como interlocutor político y social para poder condicionar e incidir en el mapa político, en todas las decisiones que se están tomando a expensas de nosotras. Podemos lograr esto en un corto plazo poniéndonos objetivos y estrategias comunes. ¡Vamos hacia la soberanía feminista de Euskal Herria!