domingo, 1 de febrero de 2015

Ecuador/ Alberto Acosta: “Refinería se ha convertido en un cuento chino” Entrevista

Alberto Acosta: “Refinería se ha convertido en un cuento chino” 

El exministro de Energía y Minas Alberto Acosta asegura que con crédito de China o no, la Refinería del Pacífico se ha convertido en un verdadero “cuento chino”.

El Diario (ED): Han pasado seis años y medio desde que se colocó la primera piedra de la Refinería del Pacífico, pero aún no se resuelven temas básicos como el financiamiento, o de dónde llegará el crudo para procesarse.
¿Por qué cree usted que no se ha avanzado mucho?
Alberto Acosta (AA): Sin duda alguna, el proyecto fue mal planteado y su ejecución ha sido muy deficiente. 
En la Agenda Energética que entregué al presidente cuando concluí mi función como ministro de Energía y Minas, en junio del 2007, está considerado este proyecto como estratégico. En realidad es una propuesta anterior a este Gobierno. Yo mismo, en mayo del 2006,  insistía en la necesidad de esta refinería.
Difiero, eso sí, en el lugar escogido. Me incliné desde el principio por la zona de Jaramijó, en donde hay una gran base naval y donde se producirían menos impactos socioambientales.
ED: El ministro coordinador de la Producción, Empleo y Competitividad, Richard Espinosa, ha dicho que este año no está establecido conseguir recursos en China para el proyecto, debido a que el precio del petróleo ha caído, pero que el tema está en carpeta para el 2016. ¿Esto qué significa?
AA: Esto ratifica que el proyecto no estuvo bien definido. Faltó desde el inicio claridad de cómo llevarlo adelante.
Se debía asegurar el suministro de crudo venezolano y como proponía en dicha agenda se debía buscar una alianza estratégica con empresas petroleras estatales de países vecinos, que podrían estar interesadas en esta obra, inclusive para recibir derivados de petróleo y productos petroquímicos.
Asegurado el suministro de ese petróleo se podía, lo había señalado con anterioridad, dejar de ampliar la frontera petrolera en la Amazonía ecuatoriana, que conlleva pasivos ambientales y sociales intolerables. Contando con petróleo venezolano no sería necesario explotar el crudo del ITT (Ishpingo-Tambococha-Tiputini) en el Yasuní.
ED: ¿Cree usted que sí se irá a construir este proyecto, o ya es un objetivo “difícil de alcanzar”?
AA: Este es uno de los proyectos emblemáticos de la ahora mal llamada Revolución Ciudadana y sigue en la lista de las obras básicas para la transformación de la matriz productiva propuesta por el presidente Correa. Disponer de amplios recursos económicos, como ningún otro gobierno en la historia republicana, tener conciencia de la necesidad de este proyecto más allá de la transformación de la matriz productiva propuesta, y no poder ponerlo en marcha, demuestra la incapacidad de gestión del Gobierno.
ED: Si no se construye esta obra. ¿Cree usted que las tuberías ya colocadas para trasladar el agua desde La Esperanza podrían o deberían ser utilizadas para  dotar de agua para potabilizar  en los cantones o para riego?
AA: Sería lo mínimo que se puede hacer. Sería una vergüenza adicional que no se aprovechen para nada esos materiales y que la obra sea una suerte de esqueleto de elefante blanco inútil. 
ED: Ya se habla de que algunas obras  preliminares  están listas. ¿Se corre el riesgo que éstas se destruyan o qué se puede hacer para que no se afecten? 
AA: Esta es una pregunta técnica que no podría responderla. Sin embargo, hay que considerar que cualquier construcción que no avanza o se suspende tiene un deterioro obvio. Sería indispensable una auditoría ciudadana para conocer el estado de la obra y los problemas que han impedido su cristalización.
Sería conveniente, por ejemplo, saber por qué se contrataron “a dedo” algunas de estas obras con Odebrecht, empresa transnacional brasileña, que antes había sido expulsada por el presidente Correa debido a notorios incumplimientos en la construcción de una represa a su cargo; cuando dichas obras para la Refinería del Pacífico bien podían ser ejecutadas por empresas constructoras ecuatorianas.
ED: ¿El precio del petróleo permitiría que este proyecto se concrete? ¿Se debe insistir en socios como China, Venezuela o ya se debe pensar en otros créditos directos?
AA: En este punto habría que replantearse cómo continuar. Recordemos que la baja del precio del petróleo afecta enormemente, vemos lo que está sucediendo en Venezuela actualmente y yo dudo que China tenga la misma voluntad de hace poco más de un año. 
ED: Analistas han criticado que las autoridades sigan analizando los impactos económicos, comerciales y socio-ambientales del proyecto, luego de que se ha avanzado en obras civiles donde se ha invertido dinero. ¿Esto, acaso, suena como que primero me puse los zapatos y luego las medias? ¿Qué hacer para salvar este proyecto? o ¿Ecuador ya no debe insistir con esto? 
AA: Sigo convencido de la necesidad de este proyecto que radica en la posibilidad de reducir las costosas importaciones de derivados de petróleo, algo inaguantable en un país que exporta petróleo. Pero para llevar adelante este proyecto es indispensable tener una visión estratégica para su ejecución y funcionamiento.
ED: ¿Debería haber reajustes en el presupuesto? 
AA: Eso dependerá del replanteamiento integral del proyecto, incluso tomando en cuenta el precio del petróleo, porque el panorama cambia, los ingresos que recibe el Estado son menores, pero también se vuelven menos interesantes los proyectos petroleros. Incluso la explotación del ITT puede fracasar, ese crudo era rentable con altos precios; anoto, al margen, que estando en juego la vida de seres humanos en el Yasuní los conocidos como pueblos no contactados, independientemente de la cotización del petróleo, no se justifica la extracción de petróleo en esa región: la vida humana no tiene precio.
En fin, por lo pronto, lamentablemente, con crédito de China o no, la Refinería del Pacífico se ha convertido en un verdadero cuento chino.