sábado, 13 de octubre de 2012

"Ahora te vamos a llamar hermano", la película sobre un gran levantamiento mapuche durante el gobierno de la UP

por Pedro Cayuque (Valdivia, Chile)
Domingo, 07 de Octubre de 2012

05 / 10 / 12, Valdivia, País Mapuche



Pocos lo saben, pero una de las más grandes protestas que debió sortear la Unidad Popular de Salvador Allende no fue aquella de los camioneros o los poderosos gremios patronales. Se trató del "Cautinazo", un gigantesco levantamiento mapuche que, iniciado en 1970, implicó por parte de las comunidades la recuperación de miles de hectáreas de tierras usurpadas tras la mal llamada "Pacificación" de La Araucanía. Fueron más de 200 mil. A punta de ocupaciones y corridas de cerco. Así, 200 mil. Y de un paraguazo.

Descontentos con la Reforma Agraria, que reducía la lucha indígena a una demanda "campesinista" y llenaba de colonos del valle central los nuevos asentamientos -"una nueva invasión huinca", comentaba siempre mi abuelo-, los mapuche pasaron de los dichos a los hechos, ocupando decenas de fundos y enfrentándose tanto con latifundistas malas pulgas como con Carabineros. Hubo desalojos violentos, muertos de lado y lado, y centenares de comuneros desfilando por tribunales y calabozos sureños. Incluso más de alguna huelga de hambre carcelaria, sospecho.

Cuesta creerlo hoy en día. Al igual que Pinochet y toda la Concertación junta, ni el "Compañero Presidente" se libró de los "indignados" mapuches del sur. Si, a diferencia de los anteriores, Allende tuvo el suficiente tino político como para maniobrar y salir bien parado de la coyuntura. Y es que producto del "Cautinazo" fue la avanzada Ley Indígena promulgada el año 1972, que reconocía la usurpación de tierras ancestrales y garantizaba su devolución a las comunidades, proceso que se desarrollaría en paralelo a la polémica Reforma Agraria y su marxista slogan “la tierra para el que la trabaja”.

Parte de esta historia, desconocida para la gran mayoría de los chilenos -e incluso para las nuevas generaciones de mapuches-, es la que rescata el filme "Ahora te vamos a llamar hermano", del cineasta chileno Raúl Ruiz, a estrenarse hoy viernes en el 19 Festival Internacional de Cine de Valdivia. Hecha durante el tiempo en que Ruiz fue comisario fílmico de la Unidad Popular, muestra una gran concentración mapuche en Temuco, convocada en 1971 para celebrar la citada Ley Indígena y el acuerdo solemne establecido entre Allende y las comunidades de garantizar, en dicha legislación, sus derechos políticos y territoriales.

La cinta es un verdadero hallazgo. Una joya histórica y cinematográfica, de culto para los admiradores de la monumental obra de Ruiz. Una única copia fue encontrada en el Archivo Storico delle Arti Contemporanee en Italia. Fue restaurada por la Fondazione Biennale di Venezia y la exhibición en el FICV será su estreno absoluto en suelo chileno. Narrada completamente en mapudungun, la "voz de la tierra", lo que emerge de los testimonios recogidos por la cámara de Ruiz son historias de innumerables atropellos y despojos, de persecuciones y racismo. La historia triste de un Chile que al sur del Biobio no era Chile. Y aun no todavía.

“Nosotros consideramos que los problemas de los mapuches no pueden solucionarse sólo en función de la reforma agraria”, le decía Salvador Allende al cineasta estadounidense Saul Landau, hablando del tema en el jardín de su casa de Tomás Moro, el mismo año de la película de Ruiz. “Aquí hay un problema antropológico cultural, de raza. Este no es un problema de un día, será un problema de muchos años... Ellos nos llaman huincas”, agregaría Allende, pedagógico. Y vaya si tenía razón. Los mapuches llamaban “huincas” a los chilenos. Es decir, ladrones, usurpadores, el que viene por el trozo más grande. Tras el “Cautinazo” y sobre todo la Ley Indígena, ahora recién los podían llamar “hermanos”.

* Columna publicada originalmente en Diario Austral de Los Ríos.

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