Miércoles, 8 de Febrero de 2012
Mateo Martínez sistematiza en su libro las ideas de fondo que desenmascaran a Correa. No cae en la trampa de discutir naderías escandalosas. Lo acusa de ladrón intelectual, de haberse aprovechado del acumulado de la lucha popular, de caudillismo, de autoritarismo, de intentar soluciones neodesarrollistas y estar pegado a la lógica de la acumulación capitalista mundial; pero no sólo eso, ensaya una crítica a la izquierda tradicional diciendo que su peor tara histórica es no haber tenido jamás un proyecto político propio y haber dependido siempre de proyectos programáticos “progresistas” ajenos y sostiene, además, que la izquierda debe vivir un proceso de autocrítica profundo si quiere representar al pueblo. ¡Vaya! Más claridad no se puede pedir. ¿Deja atrás la FLACSO la “nueva sociología” tan lúcidamente criticada por Agustín Cueva hace ya algún tiempo? Bien, si es así. La academia debe girar 360 grados en relación a Correa. Los socialistas revolucionarios hemos recurrido a una imagen más criolla para desenmascarar al Presi: la del lobo disfrazado de oveja. Es el movimiento indígena, en alianza con los sectores populares, el que tiene que quitarle el disfraz a la alimaña. Pasó el tiempo de la “izquierda progre”. El movimiento indígena debe definir su programa junto a la izquierda revolucionaria. joviedo@lahora.com.ec |
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