"Lonko y Machi de las Comunidades Ignacio Queipul de Temucuicui y José Jineo Ñanco de Rofúe respectivamente, presentaron una solicitud de Medidas Cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, argumentando que sus integrantes han sufrido violaciones a sus derechos fundamentales por acciones desarrolladas en sus territorios ancestrales por parte de agentes de estado chileno"
martes, 10 de noviembre de 2009
Violencia Estatal en Comunidades Mapuches: Autoridades Mapuches de Temucuicui y Rofúe presentan Medidas Cautelares ante la CIDH de la OEA
"Lonko y Machi de las Comunidades Ignacio Queipul de Temucuicui y José Jineo Ñanco de Rofúe respectivamente, presentaron una solicitud de Medidas Cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, argumentando que sus integrantes han sufrido violaciones a sus derechos fundamentales por acciones desarrolladas en sus territorios ancestrales por parte de agentes de estado chileno"
Catherine Walsh: "Las resistencias indígenas son iguales en todo el mundo"
GUADALAJARA, JALISCO.- La lucha de los pueblos indígenas es igual en todas partes, y lo que sucede en Ayotitlán con la minera Peña Colorada, es un espejo de cómo actúan este tipo de compañías trasnacionales en todo el mundo, dijo la académica Catherine Walsh, coordinadora del doctorado en Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador), al finalizar el Congreso Nacional Indígena en esta comunidad nahua del Sur de Jalisco.
“Las resistencias son muy paralelas y aquí el gran problema es que muchas veces falta comunicación entre países para saber cómo luchan en otros lados. Tenemos que entender que las luchas ya no son nacionales, son trasnacionales, y las conquistas y el exterminio ya es un tema común”, expresó la investigadora, quien el viernes pasado dictó la conferencia inaugural de la Cátedra de Multiculturalidad de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Explicó que mientras más pequeñas son las compañías, es más fácil la lucha. Pero hay casos, como el de una minera que intentó extraer oro en Ecuador y el Sur de Colombia, que fue expulsada por la organización de afrodescendientes y comunidades originarias.
“Esos aprendizajes son importantes, porque significa que sí es posible, y de lo poco que sé sobre México, espacios como el CNI son muy importantes, porque es una manera de intercambiar entre distintas regiones del país y sería interesante compartir con representantes de movimientos indígenas en otros países, para ir pensando juntos”.
Resaltó que las luchas de cada pueblo son necesarias en este momento y cada uno sabe cómo actuar a partir de sus conocimientos.
Durante la conferencia que impartió en el Paraninfo, dijo que los proyectos de la izquierda tradicional no son los que han aportando verdaderos elementos de conocimiento, sino que están surgiendo de los saberes ancestrales de los pueblos indígenas de América Latina, para repensar las sociedades y hasta los estados.
Al respecto, abundó que “la izquierda es parte del sistema racializado, que piensa desde la perspectiva académica, vanguardista, masculina y blanca mestiza. Y que los pueblos ahora sean los que den las pistas de cómo pensar políticamente, es parte del choque racializado”.
Indígenas se oponen a festejos por el Bicentenario de la Independencia
Más de 100 delegados de distintos pueblos indígenas de México se pronunciaron el pasado fin de semana en Ayotitlán (Cuautitlán de Barragán, Jalisco) en contra de la minera Peña Colorada, que desde hace más de 40 años extrae hierro en la región, y resaltaron que en 2010 no hay nada que celebrar, pues sería aceptar los “despojos de territorios” que hasta la fecha sufren las poblaciones originarias.
En las conclusiones generales del vigesimosexto encuentro del Congreso Nacional Indígena, los representantes de 13 pueblos (zoques, triquis, wixárikas, purépechas, cocas, mixtecos, nahuas, tzetzales y otros) de siete estados también enfatizaron su apoyo a la comunidad huichol de Bancos de San Hipólito, en Durango (antes del reparto agrario pertenecía a Jalisco), que próximamente llevará su conflicto territorial a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como su repudio a la privatización del agua, a la Ley de Bioseguridad y a la liberación de los paramilitares involucrados en la matanza de Acteal.
Los tres temas que se trabajaron fueron: despojo de las tierras, la defensa de éstas y cómo fortalecer la autonomía y la autodefensa.
El tema del Bicentenario de la Independencia fue uno de los que más se abordó, debido a que los coca de Mezcala rechazan los festejos que el Gobierno de Jalisco pretende realizar en la isla de este pueblo, ubicada en la Ribera de Chapala.
“El México de abajo piensa que aquellos que nos despojaron de nuestras tierras, les diremos que se vayan, que son nuestras tierras. Y unirnos a sus fiestas sería aceptar los despojos que hemos vivido desde hace más de 500 años”, dijo uno de los asistentes de Cherán, Michoacán.
Por ello, decidieron que antes de que inicie 2010, era necesario fijar una postura política de rechazo a estos festejos y poco a poco mostrar con los hechos que caminan hacia la autonomía.
Irak: Parlamento aprueba ley electoral
El parlamento iraquí aprobó ayer una ley electoral largamente demorada, allanando el camino para los comicios nacionales.
El obstáculo principal era cómo asignar votos a Kirkuk, una ciudad rica en petróleo reclamada por árabes y curdos. No se divulgaron detalles acerca de cómo se resolvió este problema.
El debate sobre la ley electoral había suscitado temores de que las elecciones de enero tendrían que ser postergadas, lo cual podría afectar el retiro de las fuerzas estadounidenses.
El embajador estadounidense Christopher Hill medió entre las diferentes facciones políticas, indicio de la participación de EEUU en el debate.
En Washington, el presidente estadounidense Barack Obama dijo que la aprobación de la ley era un “hito importante” a medida que el pueblo iraquí se hace cargo de su futuro.
En una declaración desde el rosedal de la Casa Blanca, señaló que la nueva ley electoral facilitará las elecciones.
Honduras: conclusiones sobre la crisis actual y lo que sigue…
conseguían que el dictador Micheletti diera un paso al costado. Al día siguiente llegó una comitiva estadounidense encabezada por el subsecretario de Estado Thomas Shannon y en menos de un día logró un acuerdo casi milagroso que todo el mundo festejó. Según el acuerdo, el Congreso debía “decidir” la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya, que sigue exiliado en la embajada brasileña en Tegucigalpa. Claro, ningún acuerdo puede ordenarle a un Congreso soberano lo que tiene que votar. Por eso, en lo formal, la decisión quedaba en manos del Congreso. Era obvio que si el Congreso no votaba la restitución, el acuerdo se caía. Eso fue lo que pasó. Zelaya no consiguió los votos necesarios, algo previsible, dado que ese mismo Congreso había avalado el golpe hace menos de cuatro meses. "Evo Morales confiesa que no le gusta el feminismo
El Jefe de Estado dijo: “Quiero expresar una preocupación, espero que no se molesten: no comparto tanto con el feminismo, quiero ser muy sincero, aunque me silben”.
Luego explicó que “para algunas compañeras que siguen este principio, el primer enemigo es su esposo, es el varón, y no creo que sea así, porque el varón y la mujer en un hogar tienen los mismos problemas económicos y sociales”, mientras algunas mujeres de la audiencia le gritaban “enemigos sólo si nos pegan”.
Aseguró que es necesaria la complementación entre los dos sexos, aunque también admitió que en el Chapare “los varones, si por muchas exigencias incorporamos a una dirigencia sindical o a una lucha electoral a una mujer (…) ese compañero dirigente maniobrero siempre trata de traer a la compañera que tiene poca información o a la compañera que pueda ser sometida a los varones, (tratan de) excluir a la compañera que puede luchar de verdad desde la dirección sindical o desde un curul”.
En el gabinete ministerial de Morales hay solamente tres ministras de las 20 carteras estatales: Cecilia Rocabado, de Defensa Legal; Celima Torrico, de Justicia, y Julia Ramos, de Desarrollo Rural, y sólo el 30 por ciento de sus candidatos a la Asamblea Legislativa son mujeres.
La candidata a diputada plurinominal del MAS por Cochabamba Rebeca Delgado consideró que el presidente Morales “fue sincero con las compañeras, es una opinión personal que se debe respetar”.
La ex Defensora del Pueblo y postulante a primera senadora del MAS por La Paz, Ana María Romero de Campero, evitó pronunciarse sobre este tema.
Delgado fue la primera en tomar la palabra y aseguró que a partir de esta reunión se formará una red femenina que se encargue de ejecutar labores de apoyo y control social a la próxima brigada parlamentaria de la región, para encarar proyectos que beneficien a este sector social con más fuerza.
El desayuno empezó a las 05.00, pero el Jefe de Estado llegó después de las 07.30. Durante todo su discurso, Morales no pudo evitar referirse a la audiencia como compañeras y compañeros, a pesar de que prácticamente él y algunos periodistas eran los únicos hombres en un salón ocupado por más de 200 mujeres.
El encuentro se desarrolló en el local A&B de la calle Chuquisaca de la capital cochabambina y en él estaban presentes representantes de la Plataforma de la Mujer, las docentes de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), el Bloque Simón Bolívar, el Colectivo Urbano por el Cambio (Cueca), mujeres de la tercera edad, las ex militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Frente de Mujeres Soberanía y Paz y la Federación de Mujeres de Bolivia (Fedembol), entre otros.
Éste fue uno de los encuentros que sostiene Morales como parte de su campaña y su acercamiento a las capas medias.
En la ocasión se leyó un manifiesto al Presidente en el cual las mujeres pidieron que se garantice que en todos los ámbitos de la sociedad trabajen juntos “un hombre y una mujer en igualdad de condiciones” y solicitaron que “la equidad de género vaya más allá del simple discurso político y se vea concretada también en los hechos”.
Hezbolá acepta entrar en el Gobierno de unidad de Líbano
Cinco meses después de las elecciones legislativas de Líbano, tras negociaciones interminables y tras el visto bueno de Siria e Irán -que respaldan a la oposición del movimiento chií Hezbolá y del partido del caudillo maronita Michel Aoun- y de EE UU y Arabia Saudí -aliados de la coalición que encabeza el magnate Saad Hariri-, la formación del Gobierno de unidad nacional se pronosticaba ayer inminente.
El consenso se impone por ley para garantizar la estabilidad del país
Aunque faltan por pactar los últimos detalles, así lo confirmaban dirigentes del partido de Hariri y políticos del bando rival, que aseguraban haber alcanzado un acuerdo sobre el reparto de los ministerios, el meollo de la disputa.
Un Gobierno de unidad, en un Estado en el que el consenso se impone por ley para la adopción de las decisiones fundamentales, es la única fórmula que garantiza cierta estabilidad a un país maltrecho, que sufre con frecuencia vacíos políticos devastadores, siempre pendiente y dependiente de las intrigas y las luchas políticas que libran las potencias extranjeras en Oriente Próximo.
El ministro de Exteriores sirio, Walid Muallem, dijo recientemente, tras una cumbre entre Riad y Damasco -enfrentados durante años tras el asesinato en 2005 de Rafik Hariri-, que la formación del Gabinete era inminente. Y la reunión el viernes por la noche de los principales líderes políticos, incluido el jefe de Hezbolá, Hasan Nasralá, selló el pacto.
Todos daban por seguro que el Movimiento Patriótico Libre, el grupo del general Aoun, se apodera del Ministerio de Telecomunicaciones, una de sus exigencias irrenunciables. Las carteras fundamentales de Interior y Defensa recaerán en políticos designados por el presidente Suleiman.
En la práctica, independientemente del resultado en las urnas -triunfaron las Fuerzas del 14 de Marzo, prooccidentales, aunque la oposición cosechó casi 200.000 votos más pero 14 escaños menos debido al endiablado sistema electoral-, Hezbolá y sus socios disfrutarán del poder suficiente para no ser marginados.
G-20: Sin acuerdo sobre el clima
Los ministros de Finanzas del G-20 ampliado reiteraron ayer que la recuperación de la economía mundial es aún frágil. Por eso se reafirmaron en la estrategia acordada en julio pasado en Londres y ratificada luego en la cumbre de septiembre en Pittsburgh: mantener los estímulos fiscales al tiempo que se prepara una estrategia para empezar a retirarlos.
Los responsables de las grandes economías mundiales fueron incapaces de dar ningún paso adelante en el acuciante dilema de la financiación de los gastos necesarios para afrontar el problema del cambio climático, incrementando así el pesimismo existente ante la posibilidad de que acabe sin acuerdo la cumbre global sobre el calentamiento de la tierra que Naciones Unidas ha convocado para diciembre en Copenhague.
Sí hubo consenso para establecer un calendario para la coordinación económica global lanzado en Pittsburgh. En enero se presentarán los programas de políticas nacionales y regionales, en abril el FMI presentará una primera evaluación del proceso y en junio presentará una cesta de propuestas políticas en la cumbre de jefes de Estado que se celebrará ya bajo la presidencia de Corea del Sur.
La vicepresidenta Elena Salgado vinculó los problemas de países como el Reino Unido y España para volver a la senda del crecimiento a la profundidad de la crisis en el sector inmobiliario en ambas economías. Y los ministros admitieron que el paro es ahora la mayor preocupación. El FMI presentó un informe en el que reconocía que la economía global ha vuelto a crecer "pero la recuperación es desigual y no es todavía sostenible, en especial en las economías avanzadas". Según el FMI las estrategias de salida pasan por apoyar un aumento de la demanda, que la consolidación fiscal sea la prioridad y que se haga de manera transparente. Advirtió que "la coordinación global no significa sincronización".
Afganistán: cara, pierdes; cruz, también pierdes
Immanuel Wallerstein
La guerra en Afganistán es una guerra en la que tanto Estados Unidos como Obama perderán sin importar lo que hagan ahora Estados Unidos o el presidente Obama. El país y su presidente están en una situación de trabazón total.
Consideren la situación básica. El gobierno afgano en Kabul no tiene legitimidad alguna para la mayoría de la población. Tampoco tiene un ejército digno de su nombre. No tiene tampoco una base financiera. No hay casi seguridad militar ni personal por ninguna parte. Se enfrenta con la oposición de una guerrilla, los talibanes, que controlan la mitad del país y que de un modo constante se han fortalecido desde que el gobierno talibán fuera derrocado en 2001 por una invasión extranjera (en gran medida estadunidense). El New York Times informa que los talibanes “conducen una sofisticada red financiera para pagar sus operaciones insurgentes”, algo que los funcionarios estadunidenses intentan, infructuosamente, cortar.
Hace poco, el presidente Hamid Karzai fue relegido en una votación manifiestamente falsificada. El gobierno estadunidense aceptó tragarse esto porque Karzai es el único político importante que es pashtún, el grupo étnico que es la base del apoyo los talibanes. Por tanto es el único que puede tener la esperanza de llegar a algún arreglo político con algunos o todos los talibanes. Estados Unidos tuvo que pasar la vergüenza pública de reconocer el fraude electoral y recibió presiones para ponerle presión a Karzai para que aceptara unas elecciones extemporáneas de segunda vuelta. No hay duda de que Karzai ganaría esta segunda vuelta. Tras las elecciones, su posición política será muy débil.
El principal aliado político de Estados Unidos en la región, Pakistán, está claramente coludido con los talibanes –en gran parte para garantizar su propia supervivencia interna. El comandante militar estadunidense, el general Stanley McChrystal, insiste en que necesita de inmediato 40 mil tropas más, o será demasiado tarde para ganar la guerra en Afganistán. Parece poco probable que obtenga la cifra completa de estas tropas, o con la celeridad suficiente, para cumplir con el plazo implícito. Hay muchas figuras militares que dudan de que tenga razón en argumentar que con sus 40 mil tropas más, si le llegaran de inmediato, pudiera hacer una diferencia.
No es muy arriesgado sugerir que Estados Unidos tendrá que retirarse de Afganistán en algún momento. Quién llegará al poder en Afganistán en ese momento, es una cuestión demasiado abierta. Puede muy bien haber una guerra civil prolongada.
Al interior de Estados Unidos, la opinión acerca de la guerra “perdida” se dividirá en extremo. Parece claro que la derecha republicana se prepara para acusar de traición entreguista a los demócratas en general y a Obama en particular. El general McChrystal puede muy bien ser su candidato a la presidencia, si no en 2012, entonces en 2016.
Obama no obtendrá crédito por nada de lo que haga. Si le brinda respaldo pleno e inmediato a las peticiones de McChrystal, será de todos modos acusado por los republicanos de haberlo hecho demasiado tarde. Al mismo tiempo, habrá generado una ira profunda entre por lo menos la mitad, si no es que más, de quienes votaron por él en 2008.
La guerra en Afganistán se habrá convertido en la guerra de Obama. Cuando Estados Unidos “pierda” esa guerra, será Obama quien será acusado de haberla “perdido”. Aun si logra que se apruebe algún tipo de legislación de salud (lo cual es posible), y aun cuando la situación económica de Estados Unidos y del mundo mejore en los próximos años (lo cual es dudoso), la guerra en Afganistán seguirá siendo la sombra más grande y será, por sí solo, el elemento más importante para juzgar su presidencia.
¿Puede Obama revertir esta situación moviéndose dramáticamente en otra dirección –hacia un rápido acuerdo político con los talibanes y hacia una retirada completa? Aparte del hecho de que no haya evidencia pública de que con seriedad está Obama contemplando esto, no hay todavía el nivel de respaldo público en Estados Unidos como para que esto sea una opción política posible para él. Aún no cuenta con el grado de respaldo necesario dentro de su propio gobierno para un viraje dramático.
Así que Estados Unidos y Obama se tropezarán con el asunto, por uno o dos años, mientras que la situación política y militar se deteriora. Para Estados Unidos y para Obama, si sale cara pierden, si sale cruz, también pierden.
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
Ministros del G20 negocian cómo equilibrar economía mundial
St. Andrews, Escocia.- Los ministros de Hacienda de los países ricos y en vías de desarrollo encaraban este viernes unas negociaciones difíciles para tratar de equilibrar la economía mundial durante su encuentro en un hotel playero de Escocia.
Los ministros de Hacienda y los directores de los bancos centrales del Grupo de los 20 intentarán acordar un proceso para acotar las enormes diferencias entre los diversos países en materia de comercio, ahorros y consumo que pueden amenazar la estabilidad.
Empero, los desacuerdos indican que los avances serán lentos.
Analizarán además el cambio climático de cara a la reunión del 7 de diciembre en Copenhague.
El secretario del Tesoro británico Alistair Darling, organizador del encuentro, señaló que es necesario un “enorme esfuerzo” para lograr avances en el tema del cambio climático.
“Mi mensaje a mis colegas de Hacienda es que nos queda mucho por hacer en este encuentro. No creo que nadie pueda negar la existencia de un problema”, dijo Darling. “Hagámoslo”.
Darling y sus colegas quieren llegar a un acuerdo sobre el aspecto financiero del cambio climático, que daría a los países pobres fondos para que reduzcan sus emisiones nocivas al sustituir los combustibles fósiles por energía “limpia”, como la eólica y la solar.
Unos 20 manifestantes se reunieron el viernes en el centro de St. Andrews para protestar en silencio por la reunión.
Los ministros seguramente repetirán su promesa de mantener los planes de gastos extraordinarios hasta que sea palpable una sólida recuperación económica.
Gran Bretaña sigue oficialmente en recesión, por lo que insistió en la necesidad de mantener esos planes, mientras que estados Unidos, cuya delegación es encabezada por el secretario del Tesoro Timothy Geithner, ha empezado a experimentar indicios de recuperación junto con Alemania y Japón.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Conmemoran el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín
Este lunes Europa celebra 20 años de la concesión, el 9 de noviembre de 1989, del permiso a los alemanes orientales para atravesar libremente la línea de delimitación con el Berlín Occidental.
Esa misma noche, centenares de miles de personas derribaban los cimientos de los 160 kilómetros del muro de separación entre ambas áreas, un acontecimiento conocido desde ese momento como la Caída del Muro de Berlín, y que se conmemora este lunes con la presencia de los principales líderes mundiales ante la Puerta de Brandeburgo.
La Caída del Muro supuso el símbolo de la caída del Telón de Acero, la frontera física e ideológica que dominó la vida en Europa tras el final de la Segunda Guerra Mundial, y el antecedente inmediato del fin de la Guerra Fría en 1991 con el colapso de la Unión Soviética. Fue también el inicio de la Reunificación Alemana y de la eventual reintegración europea que este año culmina una fase crucial con la ratificación del Tratado de Lisboa, y un momento clave del proceso iniciado en 1989 con la Revolución polaca y la apertura de fronteras entre Hungría y Austria.
Todo fue producto de una equivocación. El portavoz del politburó de Alemania Oriental, Günter Schabowski, anunció el día 9 la concesión del permiso sin saber que la cúpula del partido había decidido que la orden entrara en vigor doce días después, para coordinar la desinstalación del muro, que terminó siendo realizada miles de personas armadas con mazos, palancas y, en general, cualquier objeto contundente que tuvieran a mano.
Para los alemanes, suponía una clara oportunidad de reconciliación y acercamiento, eliminando una línea de separación cuya mera existencia se cobró la vida de entre 100 y 200 personas que intentaron saltar el muro en busca de una vida mejor en el Berlín Occidental.
Veinte años después, no obstante, esta reconciliación no es tan contundente como se esperaba, primero por las diferencias culturales entre alemanes occidentales y orientales, después por la incapacidad del Gobierno alemán para condenar los crímenes históricos de la policía secreta de Alemania del Este, la Stasi. A nivel económico, el crecimiento de la antigua Alemania Oriental es más lento de lo esperado.
CONMEMORACIÓN
A la ceremonia de conmemoración acudirán la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro británico, Gordon Brown, el presidente ruso Dimitri Medvedev y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. La Unión Europea estará representada a través del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
Todos ellos, acompañados por testigos directos de los eventos como el entonces presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, o el ex presidente polaco Lech Walesa, asistirán al concierto que dirigirá el pianista israelí Daniel Baremboim que conmemorará otro 9 de noviembre de recuerdo más infausto: el asesinato de centenares de judíos y la vandalización de sus propiedades a manos de los Nazis en la conocida como Noche de los Cristales Rotos, en 1938.
La celebración culminará con la caída de más de mil fichas de dominó gigantes desde la plaza de Potsdam, a un kilómetro de la puerta de Brandenburgo, hasta el Reichstag, en el norte de Berlín, después de que el cantante Jon Bon Jovi interprete la canción 'We Weren't Born To Follow (No Nacimos para Servir)' escrita especialmente para este aniversario.
VEINTE AÑOS DESPUÉS
Muchos alemanes occidentales se quejan regularmente del enorme coste que siguen pagando por la reunificación y suelen considerar a sus vecinos como unos "desagradecidos" que nunca han aceptado la caída del comunismo. Los orientales critican el "aire de superioridad" de los occidentales, y muchos echan de menos el generoso sistema de Seguridad Social que tenían en la entonces República Democrática Alemana.
"Nos sentimos como una nación colonizada, ahora mucho más que entonces", declaró a Radio Free Europe el antiguo director del teatro Volksbuehne, Fritz Roedel. Tal y como se temía, muchos de sus compañeros fueron reemplazados por alemanes occidentales, deseosos de entrar en el mercado laboral de la Alemania del Este.
El último primer ministro de la República Democrática Alemana, Lothar de Maizière, comprende parcialmente este sentimiento. "Hay que entender que una nación entera se encontró con un nuevo sistema político, económico, legal y educativo, una cuestión muy espinosa", declaró a 'Russia Today', quien calificó la Caída del Muro como "el fin del siglo XX".
No hay que olvidar tampoco que muchísimos alemanes orientales siguen exigiendo a la canciller Merkel que persiga los crímenes cometidos por la temida policía secreta de la Alemania Oriental, la Stasi. Según un grupo de apoyo a las víctimas de la Stasi, el Foro para la Educación y la Rehabilitación, la primera década fueron condenados menos de un centenar de presuntos miembros de la Stasi, de entre 79.108 casos investigados.
El caso más flagrante es el del entonces ministro para la Seguridad del Estado y director de la policía secreta, Erich Mielke, que sólo fue condenado a dos años de cárcel por los asesinatos de dos policías en 1931, pero no por su labor al frente de la Stasi. "El hecho de que tuviera que luchar para que se hiciera justicia me dejó muy desilusionado", declaró al diario alemán 'The Local' el disidente político Wolfgang Welsch, superviviente de hasta tres intentos de asesinato por una de las unidades más temidas de la policía secreta, el grupo "Escorpión".
Las víctimas lamentan además que la compensación económica que reciben del Gobierno federal ha llegado tarde y es escasa. Esta retribución comenzó a ser repartida en 2007 y la cantidad media que reciben apenas rebasa los 250 euros al mes, pero sólo tienen derecho a recibirla si han estado encarcelados más de seis meses y ganan menos de 12.500 euros al año.
DEBILIDAD ECONÓMICA
A día de hoy, las provincias pertenecientes a la antigua RDA siguen atravesando enormes problemas económicos. "Creo que la mayoría de los alemanes del Este apostó por la reunificación, pero hay muchos también que no han sido capaces de asimilar la vasta transformación económica que suponía", opinó De Maizière.
La euforia inicial tras los primeros meses de la caída del Muro fue rápidamente reemplazada por un descenso en picado de la producción industrial, que cayó en dos terceras partes en la antigua Alemania Oriental un año después de la unificación. Sólo ahora se ha conseguido llegar a los niveles de producción de 1989, pero la tasa de desempleo sigue siendo de un elevadísimo 12 por ciento, según cifras recogidas por el 'Financial Times'.
Para los analistas consultados por el diario, la dificultad de la antigua Alemania Oriental para ponerse a la altura de Occidente no es un reflejo de su pasado comunista. Se trata, simplemente, de que su población no es tan densa. "Cuanto más cooperen el Este y el Oeste, más productividad y más ingresos", estima el presidente del Instituto Alemán para Estudios Económicos, Klaus Zimmermann.
EL APERTURISMO
Con todo, muchos piden recordar, en este 20 aniversario, el extraordinario éxito del proceso de reunificación. Más de un millón de personas se manifestaron el 4 de noviembre de 1989 en Berlín, en lo que fue el empujón final del Tratado de Reunificación aprobado entre 1990 y 1994.
"Veo un sentimiento de orgullo nacional desconocido antes de la caída del muro; de una nación que hasta ese momento era considerada como una molestia", sentenció el antiguo diplomático de Alemania Occidental, Reiner Mockelmann, al diario 'The Herald'.
De igual modo se expresó Sergei Khrushev, experto en estudios internacionales e hijo del ex premier soviético Nikita Khrushev. "El Muro es parte de una perspectiva mucho mayor. Cualquier muro va contra la naturaleza humana", declaró.
UNIÓN EUROPEA Y OTAN
Por otra parte, la mayoría de estos países han pasado de formar parte del Pacto de Varsovia y estar en la órbita de Rusia a integrarse exitosamente tanto en la Unión Europea como en la OTAN. En general, en todos ellos se tiene una impresión positiva de su pertenencia a ambas instituciones.
Así, la entrada en la UE es consideraca como "algo bueno" por el 63% de los polacos, el 58% de los eslovacos y el 54% de los búlgaros, mientras que sólo el 45% de los checos, el 44% de los lituanos y el 20% de los húngaros opinan lo mismo. En el caso de estos últimos, el 28% lo ven como "algo malo", mientras que la mayoría, el 48%, cree que "ni lo uno ni lo otro".
En el resto de países, los que opinan que la pertenencia a la UE es negativa son una minoría: 9% en Polonia, 7% en Eslovaquia, 11% en Bulgaria, 15% en República Checa, y 8% en Lituania.
En cuanto a la OTAN, existe una opinión positiva respecto a esta organización. Así, el 75% de los polacos ven a la OTAN de forma favorable, igual que el 66% de los checos, el 59% de los eslovacos, el 59% de los lituanos, el 57% de los húngaros y el 54% de los búlgaros. En el caso de Ucrania y Rusia, países que no son miembro de la Alianza Atlántica, impera la ayuda visión desfavorable. El 51% de los ucranianos y el 58% de los rusos tiene esta opinión.
Pactan Paro Nacional en apoyo al Sindicato Mexicano de Electricidad
El líder del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, aseguró que el paro es la antesala de una huelga política que se llevaría a cabo en todo el país.
Decenas de organizaciones sindicales y políticas pactaron realizar un paro nacional el 11 de noviembre en apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en su lucha contra la extinción de Luz y Fuerza del Centro.
Reunidos en la sede nacional del SME en lo que llamaron Asamblea Nacional de Resistencia Popular, los representantes de sindicatos, como el de Telefonistas y de Trabajadores de la UNAM, votaron a favor del paro.
Luego de más de cuatro horas de intervención por distintos oradores, los asambleístas aprobaron la creación de un comité para elaborar los lineamientos generales del paro cívico nacional, el cual presidirá el SME.En su intervención, Martín Esparza, líder del sindicato de electricistas, destacó que dicho paro nacional es la antesala de una huelga política que se llevará a cabo en todo el país.
Esta protesta, indicó, no sólo será para rechazar la extinción de Luz y Fuerza del Centro sino para pronunciarse contra el paquete económico que se discute y aprueba en las Cámaras de Diputados y Senadores.
Insistió en que el movimiento del SME es pacífico y que no caerán en las provocaciones que la policía federal generó este jueves cuando algunos de sus compañeros intentaron colocar banderas rojinegras en algunas instalaciones de la Luz y Fuerza del Centro.
Ana María Pérez: «El dominio y el poder es masculino»
«Estamos muy lejos de llegar a la igualdad. No se está avanzando tanto como algunos pueden pensar, y no es por culpa de las leyes, sino de su interpretación». Presidente Zelaya da por roto el diálogo y llama a sus seguidores a resistir
Tegucigalpa / Agencias.- Recrudece la crisis en Honduras. El depuesto presidente, Manuel Zelaya, acusó ayer al mandatario de facto, Roberto Micheletti, de hacer fracasar el Acuerdo de Tegucigalpa-San José, y dio por roto el diálogo, luego de que el jueves Micheletti formara un Gobierno de unidad nacional bajo su mando.
Zelaya, que desde octubre permanece en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, tras haber sido alejado del Gobierno por un golpe de Estado el 28 de junio, llamó ayer al pueblo hondureño a resistir al “Gobierno ilegal” y difundió un comunicado de siete puntos en el que expresa su postura.
“Yo he cedido todo lo que se me ha pedido, para demostrar que tengo altísimos niveles de tolerancia, mi tolerancia llegó a ceder parte de mis facultades, de nombrar ministros, pero el mandato que me dio el pueblo para representarlo como Presidente de la República no es negociable bajo ningún concepto”, dijo Zelaya.
El depuesto Jefe de Estado dio por fracasado el acuerdo al vencerse el jueves a la medianoche el plazo para que quedara instalado un Gobierno de unidad a su cabeza, como establece el Acuerdo Tegucigalpa-San José, que las comisiones de diálogo firmaron el 30 de octubre.
También sostuvo que ahora no tiene partido político ni “ningún compromiso ya con el diálogo ni con el acuerdo (Tegucigalpa-San José)”.
“No estamos dispuestos a perder los derechos del pueblo legitimando este golpe de Estado”, dice Zelaya en el primero de siete puntos de un documento en el que también alerta sobre un fraude electoral en los comicios generales que Micheletti proyecta convocar para el 29 de este mes.
En el comunicado también pide a los organismos internacionales y las embajadas de los países que tienen relaciones diplomáticas con Honduras “rechazar al régimen dictatorial”.
El Mandatario depuesto llamó a los miembros del Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado del 28 de junio a manifestarse “en forma pacífica”, como lo han venido haciendo con demostraciones en las calles. “Nuestra lucha es pacífica, fracasó el acuerdo por el incumplimiento de Micheletti”, se quejó.
El otro bando
Por su parte, el Gobierno de facto consideró que fue Zelaya quien incumplió el Acuerdo Tegucigalpa-San José al no presentar propuestas para un Gobierno de unidad y pidió a la Comisión de Verificación que así lo establezca.
“Tendrá que expresar que hasta las doce de la noche (del jueves) se esperó respuesta del señor Zelaya para integrar el Gobierno de unidad. Tendrá que decir que esa propuesta no llegó y que, consecuentemente, eso es incumplimiento del punto número uno del acuerdo”, aseguró el ministro de la Presidencia de facto, Rafael Pineda.
El gabinete del régimen de facto dimitió el jueves para que Micheletti quedara en libertad de escoger (unilateralmente) el Gobierno de unidad que establece el Acuerdo Tegucigalpa-San José, que Zelaya considera debe presidir.
Arturo Corrales, miembro de la Comisión de Verificación en representación de Micheletti, dijo a periodistas que él todavía no da por fracasado el Acuerdo Tegucigalpa-San José.
OEA deplora situación y respalda a Gobierno legítimo
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, “deploró” ayer la interrupción del proceso de implementación del Acuerdo Tegucigalpa-San José e instó a las partes a cumplir lo pactado “sin más subterfugios”.
“Las medidas aprobadas en el acuerdo son claras y fueron suscritas por la libre voluntad de las partes. Espero que sin más subterfugios ellas se cumplan para restablecer la democracia, la legitimidad institucional y la convivencia entre los hondureños”, sostuvo el titular de la OEA.
Insulza, quien se encuentra de viaje oficial en Jamaica, instó en un comunicado difundido en Washington al depuesto presidente, Manuel Zelaya, y al gobernante de facto, Roberto Micheletti, “a ponerse de acuerdo en la confirmación del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional”, y opinó que éste debe estar encabezado por el primero.
El Secretario General apuntó que “naturalmente” corresponde presidir el Gobierno de unidad y reconciliación “a quien detenta legítimamente el cargo de Presidente de la nación hondureña (Zelaya)”.
Para poner más énfasis a sus palabras, Insulza se refirió en el comunicado a Zelaya como “presidente” y a Micheletti como “señor”.
Por su parte, Estados Unidos expresó su “decepción” por la interrupción del proceso de ejecución del acuerdo e instó a las partes a retomar “inmediatamente” el diálogo.
“Urgimos a ambas partes a actuar en el mejor interés de los hondureños y a volver inmediatamente a la mesa (de negociación) para formar un Gobierno de unidad”, dijo Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado, en un comunicado.
Recordó que la semana pasada, los negociadores del depuesto mandatario, Manuel Zelaya, y del presidente de facto, Roberto Micheletti, lograron, con el apoyo de la OEA y de países de la región, una “victoria histórica para la democracia” con la firma del llamado Acuerdo Tegucigalpa-San José.
Interesante: ¿Cómo funciona el sistema electoral alemán?
En algunos puntos, el sistema electoral alemán es particular. Para muchos, un mecanismo de incomprensible funcionamiento. Aquí les presentamos algunas aclaraciones sobre cómo se vota en Alemania.
Primer voto - segundo voto
En las elecciones al Parlamento alemán, las papeletas están divididas en dos partes: a la izquierda se encuentra la casilla para el primer voto, a la derecha la correspondiente al segundo, que es el realmente decisivo.
El primer voto sirve para elegir a un diputado por distrito electoral. Alemania está dividida en 299 distritos electorales, cada uno de los cuales envía a un solo representante al Parlamento: aquel que obtiene la mayoría de las papeletas. Salvo en contadas ocasiones, casi todos estos llamados "mandatos directos" van a parar a alguno de los dos grandes partidos de masas,
Los ocupantes de la otra mitad de los 598 asientos que en total tiene el Bundestag, es decir, 299 más, se deciden por medio de listas electorales elaboradas en cada Estado federado. Estas listas aparecen en el lado derecho de la papeleta y componen las opciones para la emisión del segundo voto, el más relevante de los dos posibles. El segundo voto no está destinado a una persona en concreto, sino a un partido. Todos los segundos votos juntos determinan la fuerza que las diferentes formaciones políticas tendrán dentro del Parlamento.
En proporción a los segundos votos se establece el número de parlamentarios que obtendrá cada partido. A estos escaños, los "mandatos totales", se les restan los logrados gracias a los "mandatos directos" y sólo los asientos resultantes permanecen en posesión de la formación- de ahí que el voto verdaderamente importante sea éste y no el primero.
En el reparto de los 299 "mandatos totales", aquellos designados a partir del segundo voto, también influye la población de cada Land: por la victoria de un partido en Estados más poblados, como por ejemplo Renania del Norte-Westfalia, se otorgan más asientos que por la conseguida en otros con menos habitantes, como podría ser Bremen. De esta manera, el Bundestag refleja la estructura federal de Alemania.
Sistema electoral mixto - representación proporcional con excepciones
Puesto que el modelo alemán combina dos posibilidades, suele hablarse en este caso de un sistema electoral "personalista-proporcional". Un proceso basado exclusivamente en la elección directa de candidatos por distritos electorales, como el que utiliza Gran Bretaña, suele ser fuente de claras mayorías, pero deja a gran parte de los votos sin validez y los partidos nuevos o pequeños apenas cuentan con opciones. Una representación proporcional pura, como la que tuvo Alemania durante
En los comicios alemanes es de fundamental importancia que todos los votos reciban su correspondiente valor proporcional. Sin embargo, existen excepciones, como por ejemplo, la "cláusula del 5 por ciento": la puerta del Bundestag se abre sólo para los partidos que obtengan más del 5 por ciento del total de las papeletas- una norma que queda anulada si el partido en concreto, pese a no haber logrado superar ese límite, es la formación vencedora en al menos tres distritos electorales. En 1994, el Partido del Socialismo Democrático (PDS), hoy parte de
Desconcierto
Muchos alemanes se sienten perdidos en su propio sistema electoral. Pese a la importancia del segundo voto, su nombre engaña y éste se percibe a menudo como uno de "segundo" rango.
También la excesiva focalización de las campañas en el candidato al puesto de canciller, sobre todo en el caso de CDU y SPD, puede inducir a error. No en pocas ocasiones, socialdemócratas y democratacristianos presentan a sus líderes sin siquiera nombrar al partido, y eso pese a que son las listas electorales partidarias las que realmente deciden qué formación gana las elecciones, y el nombre del jefe de Gobierno se decide casi siempre en las negociaciones con los socios de las habituales coaliciones.
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4621644,00.html
más data
http://www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/sistema%20electoral%20aleman.htm
http://www.germanculture.com.ua/spanish/library/facts/es_bl_electoral_system.htm
(Tomado del blog Deshonestidad Intelectual)
domingo, 8 de noviembre de 2009
América del Sur de cara al futuro
ALAI AMLATINA, 05/11/2009.- Después de una década a la izquierda, América del Sur está entrando en una zona de fuerte turbulencia. En este final de 2009, Uruguay podría elegir como presidente de la República, a un hombre del pueblo y ex guerrillero tupamaro, y Chile quizás elija a un billonario arrogante y de derecha, que recuerda mucho al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Está la reelección de los presidentes de Bolivia y de Ecuador que se proponen cambiar radicalmente la estructura del Estado y de la propiedad de sus países, con objetivos socialistas, pero sin ruptura revolucionaria. En 2010, habrá elecciones en Colombia y en Brasil, y en 2011, en Perú y en Argentina.
Durante esta primera década del siglo, los cambios en el continente fueron favorecidos por la expansión económica mundial, que también estimuló el proyecto de integración de América del Sur. Pero la crisis financiera de 2008 provocó una desaceleración del crecimiento y del propio proyecto de integración económica. Y el proyecto de integración política fue afectado de lleno por el nuevo acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, que autoriza el uso del territorio colombiano por efectivos militares norteamericanos, desde donde podrán controlar el espacio aéreo de Venezuela y de toda América del Sur.
Por ello, no es exagerado decir que el futuro de América del Sur, en la primera mitad del siglo XXI, estaría decidiéndose en estos próximos dos años. Y ya es posible mapear las grandes disyuntivas y elecciones que están en el horizonte del continente suramericano.
En primer lugar, desde el punto de vista económico, lo que se debe esperar para después de la crisis es un aumento de la presión de los mercados internacionales y la profundización de la condición periférica y primario-exportadora de la mayoría de los países suramericanos. Incluso si se amplían y se diversifican sus exportaciones en dirección a Asia, y a China, en particular.
En esta nueva coyuntura, sólo una voluntad política coherente y continuada podrá mantener en pie el proyecto de integración suramericana. Esto supone una decisión de Estado y una capacidad colectiva de mantener bajo control los conflictos locales, a despecho de los cambios de gobierno. Y supone también, una política conjunta de fortalecimiento del mercado interno de América del Sur, con la reducción de la dependencia regional de las crisis y de las fluctuaciones de los precios internacionales. En este punto, no existe término medio, porque los países dependientes de la exportación de productos primarios, incluso en el caso del petróleo, nunca conseguirán dirigir su propia política macro-económica, y mucho menos todavía, su inserción en la economía mundial.
En segundo lugar, desde el punto de vista político, la crisis económica evidenció todavía más las asimetrías y desigualdades nacionales y sociales que están detrás de la heterogeneidad política regional y que explican, en parte, la falta de interés o de entusiasmo de algunos países del continente, por el proyecto sur-americanista.
Finalmente, desde el punto de vista de la seguridad continental, el aumento de la presencia militar estadounidenses en Colombia sirve para recordar que América del Sur seguirá por un buen tiempo –y aunque no lo quiera- bajo la “protección” del poder espacial, aéreo y naval de EE UU. Y deberá tener una enorme persistencia y tenacidad para construir un sistema autónomo de seguridad regional, sin producir una carrera armamentista dentro de la propia región.
De cualquier forma, una cosa es cierta: el futuro del proyecto suramericano dependerá cada vez más de las elecciones brasileñas, y de la forma que Brasil desarrolle sus relaciones con Estados Unidos.
Desde el punto de vista económico, la presión de los mercados internacionales y las nuevos descubrimientos de petróleo en la capa del pre-sal, también están ofreciendo a Brasil, la posibilidad de transformarse en una economía exportadora de alta intensidad, una especie de “periferia de lujo” de las grandes potencias compradoras del mundo, como fueron en su debido tiempo, Australia y Argentina, entre otros.
Pero existe la posibilidad de que Brasil escoja otro camino que combine su potencial exportador con una estructura productiva industrial asociada y liderada por una economía más dinámica, como es el caso contemporáneo de Canadá, por ejemplo.
Además existe una tercera alternativa, absolutamente nueva para el país, y que apunta de cierta forma, hacia el modelo de la estructura productiva norteamericana: con una industria extensa y sólida, y una enorme capacidad de producción y exportación de alimentos y otros commmodities de alta productividad, incluyendo el petróleo, en el caso brasileño.
Por otro lado, en el campo político, después de la hegemonía de las ideas neoliberales y privatistas, y del “cosmopolitismo servil”, en el campo internacional, se está consolidando en Brasil, un nuevo consenso desarrollista, democrático y popular, pero que en este caso, no tiene nada que ver con el socialismo.
Las perspectivas futuras de esta coalición de poder, sin embargo, dependerán, en gran medida, de la estrategia internacional de los próximos gobiernos brasileños.
Brasil puede transformarse en un “aliado estratégico” de Estados Unidos, de Gran Bretaña y de Francia, con derecho de acceso a una parte de su tecnología de punta, como en el caso de Japón, o el mismo Israel, que accedió a la tecnología atómica militar, con el apoyo de Francia.
Pero Brasil también puede elegir un camino propio de afirmación soberana y de expansión de su poder internacional.
Y en este caso, si Brasil quisiera cambiar su posición geopolítica, obedeciendo las “reglas del juego” del sistema mundial, tendrá que desarrollar un trabajo extremadamente complejo de administración continua de las relaciones de competencia, conflicto y complementariedad con Estados Unidos, y con las demás potencias, teniendo como norte sus propios intereses económicos y geopolíticos. En una disputa prolongada por la hegemonía de América del Sur, como si fuese una “lucha oriental” con Estados Unidos. Caminando a través de una vereda muy estrecha y durante un tiempo que puede prolongarse por varias décadas.
Además de esto, si Brasil quisiera liderar la integración soberana de América del Sur en el mundo, tendrá que inventar una nueva forma de expansión económica y política continental y mundial, sin “destino manifiesto” ni vocación misionera, y sin el imperialismo bélico de las dos grandes potencias anglo sajonas. (traducción ALAI)
- En honor de Carlos Estevam Martins, amigo y compañero de Santiago de Chile y profesor de la .Universidad de São Paulo, que falleció el día 9 de octubre de 2009.
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Cambio Climático en Barcelona: Discutir lo superfluo, evitar lo importante
Gerardo Honty
ALAI AMLATINA, 07/11/2009.- Un periodista amigo que por primera vez asiste a estas negociaciones me lo describía de esta manera al final de la reunión: “Es como si fueras a comprar una casa con tu esposa y discutieras sobre el color de las paredes, el estilo de canillas que habrá en los baños y si en las ventanas habrá persianas o postigos, pero esquivaras discutir cuánto disponen para gastar o hasta qué punto están dispuestos a endeudarse”. Creo que es una buena imagen acerca de los asuntos en los que se avanzó en esta reunión.
La cuestión de las cifras
En el plenario de cierre del pasado viernes, las diferencias en la evaluación del resultado de la reunión dejaron en claro que hay perspectivas divergentes acerca de lo que significa “avances”. Para algunos –los menos- el progreso había sido notorio. El más optimista fue el jefe de la delegación de Estados Unidos, Jonathan Pershing, que se autodefinió como “bicho raro” por su visión positiva de los resultados en contraste con las otras visiones que estaba escuchando. Para otros, particularmente los países en desarrollo, no se había avanzado en absoluto.
Uno de los principales temas que sigue sin resolverse es la cuantificación de los compromisos de reducción de emisiones que asumirán los países industrializados, en su conjunto y cada uno en particular (“las cifras” en la jerga de las negociaciones). Junto con ello, qué porcentaje de esos compromisos deberán cumplirse domésticamente y cuánto podrá ser cumplido a través de la adquisición de créditos de carbono por reducciones realizadas en otros países. Y además, cuánto de las reducciones domésticas podrá ser cumplido por la vía de las absorciones de los sumideros (bosques y forestación) en esos países.
El otro gran tema que no tuvo avances fue la cuantificación de los recursos que los países industrializados deberán disponer para el financiamiento de la adaptación y desarrollo de los demás países. Al decir de mi amigo el periodista, cuánto están dispuestos a gastar para comprar la casa.
El marco legal
El romance con la nueva administración de Estados Unidos duró poco. En junio cuando la nueva delegación de Barack Obama llegó a Bonn hubo grandes aplausos y recibimientos, El hijo pródigo volvía al hogar. Pero cuatro meses después Estados Unidos volvió a ser el muchacho malo de la película como en la época de G. W. Bush. Muestra de ello son los varios premios “Fósil del Día” que se llevó esta semana, un galardón que las ONGs entregan cada día a la peor perfomance en las negociaciones desde el punto de vista de los intereses del clima. Particularmente causó mucho rechazo el anuncio de la delegación estadounidense cuando informó que el congreso retrasaría el tratamiento de la ley sobre cambio climático, una pieza clave para su política internacional en la materia.
En la última reunión de Bangkok (28 de setiembre al 9 de octubre Estados Unidos había introducido un nuevo enfoque para el debate: No debía haber un protocolo con compromisos solo para los países industrializados y otro acuerdo aparte para los países en desarrollo sino que todos los países debían tener compromisos en un mismo nivel bajo un mismo tratado.
En esta reunión de Barcelona la novedad la aportó la ministra danesa Connie Hedegaard cuando anunció que el objetivo era llegar en Copenhague a un acuerdo “políticamente vinculante” sustituyendo el compromiso adquirido por las Partes de alcanzar un acuerdo “jurídicamente vinculante” es decir, que obligue a su cumplimiento bajo un tratado internacional. “¿Qué quiere decir políticamente vinculante?” se preguntaban los delegados por lo bajo. La intención de la ministra podía ser bajarle las exigencias al acuerdo, pero también podría leerse como un intento de bajar las expectativas sobre a la COP 15, algo que ya había hecho antes Ivo de Boer, Secretario de la Convención.
En cualquier caso, estas expresiones demuestran cuán lejos están los negociadores de alcanzar un acuerdo en torno a la arquitectura jurídica y los alcances legales que tendrán los resultados esperados de la COP 15.
Patear el tablero
Pero quizá la novedad más impactante de este período de sesiones fue la actitud de África cuando al inicio de la reunión planteó que no continuaría las discusiones en los demás temas hasta que no se terminara la discusión sobre “las cifras”, es decir, los compromisos de reducción de emisiones de los países industrializados. Al día siguiente, luego de varias horas de conversaciones, se logró un acuerdo: se dedicaría el 60% del tiempo a “cifras” y el 40% al resto de los temas.
Si bien en la práctica la movida del Grupo Africano no logró lo que buscaba, sí sentó un antecedente que debe poner en alerta a los negociadores. La posibilidad de “patear el tablero” es algo que siempre está latente para muchos delegados aunque no se expresa con frecuencia. La prioridad para todas las delegaciones sigue siendo mantener abierto el espacio de las negociaciones, pues es el único camino posible para alcanzar una solución.
Pero la actitud africana está señalando que todo tiene un límite y que puede haber llegado el momento de jugar la última carta. En última instancia de lo que se trata no es de “salvar las negociaciones” sino “salvar el planeta”, como recordó un activista presente en Barcelona. ¿Hasta donde vale la pena mantener este proceso de negociación si no hay resultados a la vista? Para los países desarrollados el problema son los costos económicos del futuro acuerdo, pero para los países en desarrollo los problemas son más acuciantes.
El delegado de Leshoto hablando en nombre de los países menos desarrollados lo dijo claramente en el plenario de cierre: “algunos de nosotros nunca llegaremos a ser economías emergentes, seremos sumergentes” haciendo alusión a las amenazas que se ciernen sobre ellos por la elevación del nivel del mar.
A 30 días
Es muy difícil que en el poco tiempo que queda se puedan alcanzar acuerdos en todos estos temas. Pareciera haber dos escenarios posibles: Uno –poco probable- es que, siguiendo el camino mostrado por África, alguno de los grupos de los países en desarrollo se levanten de la mesa de negociaciones y aborten todo el proceso.
Otro -más probable- es que se avance un poco en Copenhague pero se postergue un acuerdo final para una segunda fase de la COP 15 a realizarse en junio de 2010 o incluso para la COP 16 de México en diciembre de ese año. Como dijo la delegada china en el cierre de la sesión: no tenemos esperanzas, pero siempre se puede esperar un acto de magia que haga que el acuerdo finalmente llegue. Esta discusión comenzó hace dos años, apenas quedan dos semanas de reuniones para alcanzar un acuerdo y aún seguimos discutiendo de canillas, colores y postigos.
- Gerardo Honty es analista en energía y cambio climático de CLAES
(Centro Latinoamericano de Ecología Social). Observador en la reunión de
la Convención de Cambio Climático en Barcelona.
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Ahora Micheletti quiere quedarse en la Presidencia de Honduras
Hay novedades en Honduras.Hay alejamiento entre las partes y ciertas variables intrínsecas del acuerdo conformado entre los equipos de Zelaya y Micheletti se ven ahora amenazadas por ciertas “chicanas” que estarían llevando dicho entendimiento al fracaso.
El presidente de facto Roberto Micheletti ha anunciado por la noche del jueves a través de sus voceros que seguirá presidiendo Honduras hasta las elecciones del 29 de Noviembre. Lo único que se ha confirmado es la intención de “cambiar” el gabinete presidencial, integrándolo en conjunto con varias fuerzas políticas. Al fin de la noche se esperaba que Zelaya envíe a los delegados para integrar el mismo, pero es evidente que Zelaya esperaba presidirlo como presidente repuesto en su cargo. El gabinete actual de Micheletti ha renunciado justamente abriendo paso a que se integre un nuevo equipo ministerial.
"Siendo que don Roberto Micheletti es el presidente constitucional de la República le correspondería liderar ese gabinete a él", explicó a la prensa el secretario de gobierno Pineda Ponce, vocero del gobierno de Micheletti.
Al ser cuestionado por la prensa sobre la razón por la cual el presidente constitucional, Manuel Zelaya, no integraría el nuevo gobierno, Ponce respondió que no estaba pensado que Zelaya asuma inmediatamente y que el acuerdo no “contenía” esa específica cláusula.
El Congreso -según dijo el funcionario de facto-, es el organismo que debe definir la “reasunción de Zelaya”. Pero, pese a todo, aun dicho organismo no se reuniría a tratar el tema debido a que una Comisión interna ha sugerido que se resuelva después de las elecciones y que debe opinar además la Corte Suprema.
Zelaya, por su parte, dijo que a la medianoche del jueves vencía el plazo para ser restituido. Afirmó el acuerdo se cae sino lo restituyen y según declaraciones a la cadena Telesur afirmó desde la Embajada del Brasil: “resulta que ahora hablan de cambio de gabinete, y no de la reposición del Presidente, que es la persona que debe presidir dicho gabinete”.
Si esta situación se mantiene bajo lo que el presidente de facto Micheletti afirma, a Zelaya no le permitirían volver aun al poder y se estaría intentando llegar a las elecciones sin su presencia en el gobierno, esperando pronto tener un nuevo líder electo. Tampoco es clara la posición de la “comisión de verificación del acuerdo” (la integra el ex presidente chileno Ricardo Lagos, la actual Secretaria de trabajo de EE.UU. Hilda Solís y dos hondureños), si es que el mismo parecería malograrse al no ser Zelaya repuesto.
Si bien el Secretario y delegado estadounidense para la región hemisférica, Tom Shannon, ha dicho a distintos medios que Estados Unidos condena al golpe y sigue pidiendo la restitución de Zelaya, su gobierno estima que no se debe suspender el proceso electoral. Aunque es de notar que Estados Unidos ha últimamente enviado mensajes ambivalentes en lo que a la “aceptación” del nuevo presidente elegido en Noviembre se refiere si Mel Zelaya no reasume prontamente.
Por la noche el grupo de Río reunido en Jamaica volvió a exigir que Zelaya sea repuesto en su cargo inmediatamente para “validar” el proceso electoral y aceptar a las autoridades electas en él
viernes, 6 de noviembre de 2009
Carlos Moore:«Me siento afortunado de haber vivido»
El Dr. Carlos Moore es un académico e investigador cubano que sufrió desde temprano el acoso del régimen de La Habana. Su caso es una muy singular expresión de identidad. Se acerca acaso a lo que Néstor García Canclini conceptualiza como cultura híbrida. Cuba, Norteamérica, varias islas de las Antillas, Francia y países africanos marcan sin duda su pasado y su ser actual, sin olvidar la lengua que heredó de España. No sólo la cultura de Moore es múltiple, sino que se cohesiona precisamente en su heterogeneidad, en sus espacios obligatoriamente fronterizos.En un principio, la siguiente entrevista se dedicaría a la solidaridad que se está generando entre los afrobrasileños hacia los negros hostigados por el poder racial y político en Cuba. Pero la biografía del exiliado fue ganando en el diálogo espacios primordiales. Si su exilio enseña pasos usuales de tal condición, también muestra caminos no frecuentemente transitados.
Quizá Freud debió sumar el definir —o por lo menos intentarlo— como otra de las pulsiones humanas. Dueño de una cultura libresca que conjuga con aquella que le hierve debajo de la piel, el activista, académico y escritor Carlos Moore se hace y rehace en la lucha por poner un poco más de justicia en el presente, aunque sin percatarse acaso de que esto será, en cualquier instancia, un esfuerzo para acercar el futuro y poner allí una llama que entibie a aquellos que todavía no han abierto al mundo los ojos asombrados.
En varias fotos usted aparece cerca de Fidel Castro, y podría pensarse que tuvo lugar una aproximación que fue más allá del encuentro efímero…
La verdad es que yo nunca tuve cercanía con Fidel Castro, y si la hubiera tenido no me avergonzaría de ello. Media una distancia muy grande entre nuestras respectivas edades y yo ni siquiera pertenecí al Movimiento 26 de Julio. Sólo colaboré con ese movimiento en Nueva York, cuando adolescente. Fue en esas circunstancias que, cuando el vino para dirigirse a la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 1960, tuve la oportunidad de conocerlo por primera vez. Eso fue en el Hotel Teresa, en Harlem —donde él y su séquito se hospedaron— durante una recepción en su honor. Yo era un don nadie, ferviente adepto de la causa que él capitaneaba. Él era el gran dirigente de la Revolución que yo admiraba.
La segunda vez que lo vi, fue en medio de la calle, en La Habana, y aproveché para decirle que no concordaba con lo que él decía, que el racismo había desaparecido en Cuba. Fui a parar ante el Comandante Ramiro Valdés; firmé una "confesión" negando que hubiera racismo en Cuba, y se me envió a un campo de trabajo en Camaguey. Fue en esa ocasión en que, para mi, terminó la luna de miel con el régimen.
Si lo invitara a un balance autobiográfico, dónde situaría a África, la tierra ancestral de gran porción de los cubanos.
Rompí con el régimen cubano en 1963, refugiándome precisamente en una embajada de un país africano (Guinea). Mi desafección vino por la manera en que el gobierno revolucionario estaba manipulando la cuestión racial, mientras mantenía intacto todo aquel edificio racializado y monopolístico que heredó. O sea, que, en ese renglón, pese a los muchos logros sociales obtenidos, se mantuvo una continuidad cómoda con la Cuba anterior a la Revolución.
Comprendí que la minoría blanca que arribó al poder, en nombre del marxismo, no tenía una mentalidad diferente sobre la cuestión racial que la minoría racial que la precedió. Rompí y me marché a África, porque me sentía más cercano a ese continente —sean cuales sean sus problemas internos— que a España. Yo no soy español; soy afrocubano y me identifico emocional, política y culturalmente con las culturas y los pueblos de ese continente. Comprendo perfectamente que los hispano-cubanos difieran.
Académico por muchos años en varias universidades, ¿podría usted decir cómo conjugó esta vida, que se suele imaginar apacible, con el activismo antirracista? Sin olvidar que su libro Castro, The Blacks, and Africa constituyó la primera profundización en un tema también fundamental de la historia reciente de Cuba, elogiado por intelectuales como Alex Haley, el autor de Roots, y criticado por otros.
Soy "gramsciano" en el sentido de considerar que el intelectual debe ser, efectivamente, "orgánico"; aquel que combina acción social y reflexión critica. Esa es la visión que más se aviene con mi personalidad y formación académica. Me formé en Francia, donde los profesores suelen tener intensas vidas políticas, y donde hay desprecio por el académico burocrático que sólo piensa en hacer carrera. Soy un investigador nato y creo que mi función es ayudar a resolver los problemas de la sociedad, no proteger los intereses de las elites dominantes. Me gusta ser criticado; por lo menos indica que incomoda lo que digo, y eso siempre es bueno.
Tengo entendido que usted visitó Cuba hace relativamente pocos años. ¿Cómo se produjo aquella visita y cuál fue la impresión de un país del que estuvo separado por largo tiempo?
Cuando el régimen se vio en aprietos, tras el desplome de la URSS, se autorizó mi regreso a Cuba, después de 34 años de hostigamiento y prohibición oficial de entrada. Volví en el verano de 1997 para encontrarme con una realidad dolorosa: cubanos que ya no creían en nada, o aquellos que seguían creyendo en las más absurdas mentiras del gobierno; prostitución, corrupción y degradación moral y social. Y, además, había hambre.
Pero también encontré orgullo y añoranza por aquella primera etapa de la Revolución, donde se soñó con una nueva sociedad, libre y democrática. Me encontré con un país totalitario y cerrado, donde la nomenclatura dirigente parecía vivir en Marte. Y me encontré con un racismo y con prácticas de discriminación racial tan obvias y chocantes, que me sorprendieron.
¿Pudo conversar con Walterio Carbonell, el autor de Crítica: cómo surgió la cultura nacional?
Walterio fue mi mentor en los primeros años de la Revolución; fue mi amigo y mi aliado político. Nos queríamos mucho. Por eso, apenas puse los pies en la Isla, lo procuré. El espectáculo que presencié al verlo me llenó de dolor, horror y rabia. Lo habían destruido síquicamente en los manicomios donde fue internado después de haber resistido por años, indómito, en los campos de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción). Verlo así, destruido, desorientado, incoherente, me partió el alma. El pueblo de Cuba nunca lo olvidará. Un día se le celebrará como uno de nuestros más audaces pensadores.
Usted viaja constantemente como parte de su trabajo académico, pero Brasil ocupa desde hace tiempo un lugar especial. He sabido, además, que se está levantando allá un movimiento de solidaridad con los disidentes cubanos, y en particular con los de raza negra…
Brasil es un país cuya población negra se acerca al 55% y, en ese sentido, guarda semejanza sociológica e histórica con Cuba. Pero, además, la población afro-brasileña se parece mucha a la de Cuba: iguales tradiciones religiosas (candomble); parecidos hábitos culinarios; el mismo optimismo social, pese a la gran miseria que reina en ese país; y la misma capacidad para resistir la aplanadora llamada occidentalización. En Brasil me siento como si estuviera en Cuba. Mi vinculación con los movimientos sociales negros de allá es profunda. Y, efectivamente, ahí se está desarrollando un amplio movimiento de apoyo al Dr. Darsi Ferrer y a la causa que él tan dignamente representa. La carta del profesor y ex senador federal, Abdia do Nascimento, es una prueba irrefutable.
¿Comienzan en 1999 sus vínculos con el movimiento negro brasileño?
Mis relaciones con el Movimiento Negro del Brasil surgieron, concretamente, con un encuentro que sostuve precisamente con Abdias do Nascimento, en La Habana, en el año de 1961. Él estaba de visita en Cuba y yo acababa de volver al país desde Estados Unidos, para integrarme totalmente a la Revolución. En aquella ocasión, él me hizo descubrir la dimensión latinoamericana del racismo, y con énfasis en Brasil. O sea, que a partir de ahí yo nunca tuve la menor ilusión al respecto.
Más adelante, cuando vivía ya exiliado en Senegal, vino a visitarme la otra dirigente histórica del movimiento negro brasileño —Lélia González, mujer carismática, brillante y generosa. Amaba mucho a Brasil, la música, la comida, la manera de ser de la gente, pero yo tenía prohibida la entrada en Brasil por causa del régimen militar. Brasil, junto con Haití, son los países en este hemisferio con los que más me identifico.
Por fin, en 1999, tras un accidente que por poco me cuesta la vida, decidí renunciar a mi cargo en la Universidad del Caribe y mudarme para Brasil, donde ya tenía muchísimos amigos. Nunca lamentaré esa decisión que me permitió terminar mi autobiografía y regresar a lo que más me gusta: la investigación etnológica. Mis vínculos con el Movimiento Negro de Brasil son estrechísimos.
En la actualidad, además de escribir (lo sé por su libro O racismo a través da historia: Da antiguedade à Modernidade [2007]), ¿cuáles son sus actividades fundamentales en el gigante sudamericano?
Cuando el presidente Lula llegó al poder en 2003, dictó una ley que obliga a todas las instituciones educativas a enseñar la historia de África, de los pueblos de origen africano, y, de modo general, analizar la manera en que se pueda combatir el racismo. No hay otra ley como esa en todo este hemisferio. No es perfecta, pero es un inicio.
Mis actividades consisten en obrar a favor de su implementación, realizando workshops con los profesores y conduciendo seminarios para estudiantes. O sea, que me paso el tiempo dictando conferencias en las universidades y trabajando con los movimientos negros brasileños. El tiempo restante, me lo paso escribiendo los libros que aún están en mi cabeza. Mi recién publicado Pichón: raza y revolución en Cuba, es el primer libro de una trilogía autobiográfica.
Por una extraña coincidencia, a un activista y exiliado se le suele preguntar por sus momentos más dolorosos, por sus añoranzas… Yo le pregunto por su momento más intenso, más feliz.
¿El momento más intenso y feliz de mi vida? Sin ninguna duda, fue el período de 1974 a 1980, cuando viví en África. En Nigeria primero y después en Senegal. Allí me vinculé estrechamente con el científico Cheikh Anta Diop, gran amigo, aliado y mentor. Creo que fue él quien más impacto mi vida intelectual. Pero aquel que me abrió de par en par las puertas a la vida, a la música y al disfrute de las cosas sencillas, fue indudablemente mi amigo, Fela Kuti, el mayor y más irreverente rebelde de África. Me fascinó a tal punto que terminé escribiendo su biografía, This Bitch of a Life (Esta Puta Vida), que acaba de ser reeditada en Estados Unidos en 2009.
África fue el punto culminante de mi vida, el ápice de la felicidad. Allí vi crecer a mi hijo, hablando el Wolof, la lengua dominante de Senegal; jugando en las calles, feliz, como cualquier otro muchachito africano. Todo ese período de mi exilio, en Francia y en África, lo pasé al lado de mi primera esposa —negra estadounidense— ¡una tremenda mujer! Pero después de 18 años juntos, el peso del exilio, etcétera, derrumbó nuestro matrimonio. Me fui a vivir a Guadalupe y, diez años después, me volví a casar; esta vez con una guadalupeña.
En los dos matrimonies tuve suerte, puesto que me casé con mujeres muy generosas, inteligentes e íntegras. Sin ellas, dudo que hubiera podido sobrevivir a la prueba a la que me sometió el régimen cubano. Con mi primera esposa tuve mi único hijo biológico. Mi segunda compañera ya tenía dos hijitos pequeños, que yo ayude a criar. Y luego, al mudarme para Brasil, adopté a una brasileña de familia paupérrima, que vivía en una favela pero quería estudiar. Chico, yo hice con ella exactamente lo que se hizo conmigo; le di una oportunidad. Hoy, es estudiante de Sociología en la universidad.
Para muchos es un asunto de lealtad afirmar que les gustaría vivir sus últimos años en Cuba. ¿Sucede lo mismo con Carlos Moore?
No particularmente. Me siento bien dondequiera que esté. Los escudos e himnos, las banderas, ni me conmueven ni me interesan. Y lucho por abolir las fronteras entre países y todas aquellas que separen a los seres humanos. Las personas son básicamente las mismas en todas partes, y los problemas también. En Brasil, lucho por, y contra, las mismas cosas que luché en Cuba.
Claro que me gustaría vivir algunos años más para producir un poquito más, pero eso no es tan importante. Morir hoy o mañana, ya sea en Cuba, Jamaica, África o Brasil, no me parece lo más importante. Siento que, fundamentalmente, ya di mi contribución, y no sólo en términos del país en que nací, sino en todos aquellos países en que me tocó vivir. Me siento muy afortunado de haber vivido.